Martes, Septiembre 07, 2010
   
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“Alcoholímetro no es cacería de brujas”

REPORTAJE
AFIRMAN AUTORIDADES

-    Crónica de una madrugada en el puesto de control; el caso Rolando

-    8 mil pesos por conducir en estado de ebriedad o 36 horas de arresto -    Objetivo del programa: preventivo y disuasorio

-    En lo que va del año, 52 personas remitidas por conducir en estado de ebriedad

El termómetro del vehículo marca 5 grados centígrados, es la una de la mañana, la lluvia hizo una tregua por el día de hoy; sin embargo, el frío se acentúa conforme pasan los minutos. En esta ocasión se decidió que el punto de control vehicular, como parte del programa “Conductor Modelo”, que implica el uso del alcoholímetro, se ubicará en el bulevar Felipe Ángeles.
Es viernes, al sur de la ciudad la Arrolladora toca para los pachuqueños, para otros éste día representa la oportunidad de echarse  unos drinks , pero ante el hecho de que una gran parte de los accidentes automovilísticos están ligados al consumo de alcohol, la Presidencia Municipal de Pachuca ha intensificado el uso del alcoholímetro.
Miguel Chávez, director de prevención del delito y participación social de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, informa que este programa busca detectar a las personas que manejan bajo el influjo del alcohol, a fin de evitar accidentes, “no es una cacería de brujas, es un operativo preventivo y disuasorio; si no, lo que haríamos sería ponernos afuera de un bar”.
Planteó que este programa es aleatorio, se ubica en diferentes puntos de la ciudad.
Este día, a la altura del Polifórum se ubica el puesto de control, están presentes y en esta ocasión lo está Diario Plaza Juárez. Se cierran los carriles, sólo se puede transitar por el de baja velocidad, ahí tres entrevistadores se acercan a cada uno de los vehículos, otros más se suman si la fila de vehículos empieza a crecer.
Se detiene el vehículo, se informa la razón y el objetivo de este programa; de manera directa se le pregunta al conductor si ha tomado alguna copa, si la respuesta es positiva se le somete a la prueba, aunque hay quienes mienten pero sus actitudes no, así que también son sometidos a la prueba. Si no ocurre ninguno de los dos casos, simplemente se les recomienda que conduzcan con precaución.
Jorge Legorreta es un policía que dentro del programa es entrevistador, es quien se acerca a los automovilistas; manifiesta que hay quienes dicen no haber consumido alcohol, pero que ellos, con la experiencia, pueden detectar lo contrario. “Cuando una persona viene tomada, además del aliento alcohólico, el vehículo se impregna del olor, el conductor balbucea o se pone nervioso, ahí es donde nos damos cuenta de que sí viene en estado etílico”.
Comenta que la reacción de la gente, en términos generales, es positiva  -así lo constatamos, la gente responde cordialmente los cuestionamientos- ; aunque señala que hay excepciones, que hay gente que sí se pone agresiva. Recuerda el caso de una mujer, “nos tocó el caso de una damita en estado de ebriedad que se puso muy agresiva. -¿Qué les dijo?- Más bien, qué no nos dijo, nos tachó de malos”.
Hasta en guías de turistas se convierten, algunos automovilistas preguntan cómo llegar a un punto. Por la prisa, en una ocasión la bombilla con la que se sopla no fue cambiada, éstas son desechables y tienen que cambiarse para cada prueba.
En esta ocasión algunos automovilistas fueron sinceros y aceptaron haberse tomado una o dos copas, se sometieron al alcoholímetro y la libraron; el límite es que el alcoholímetro marque 0.045, y marcaron menos de esta cantidad.  
“El límite permitido es 0.045, es decir, 0.04 miligramos de alcohol por litro de aire expirado, si sobrepasa este límite la persona es remitida al área de retención primaria por infringir el reglamento y por su propia seguridad”, afirmó Miguel Chávez y agregó que esta cifra equivale en promedio a dos copas de alcohol. Sin embargo, advirtió que es subjetivo, ya que varía dependiendo de aspectos como la complexión de la persona o su estado anímico; refiere que hay un récord, una persona alcanzó a registrar 3.95, “esas personas son un riesgo”.
El saldo en esta madrugada fue una persona remitida debido a que superó el límite permitido. Se detuvo un vehículo compacto con siete pasajeros, se le preguntó al conductor si había consumido alcohol, la respuesta fue no; el conductor –que dijo llamarse Rolando- se mostró nervioso, titubeante, mascaba un chicle; aunado a esto, el entrevistador detectó aliento alcohólico, por lo que fue sometido al alcoholímetro, el resultado fue 0.075, aunque a decir verdad la prueba sobraba, era evidente el estado de ebriedad.
Constatamos que la actitud de los elementos policiacos está alejada de la prepotencia, al contrario, existe amabilidad; sin embargo, también constatamos que tienen que soportar actitudes agresivas y de fuertes reclamos de conductores y acompañantes en estado de ebriedad, quienes “argumentan” que el conductor “iba bien”; incluso tienen que soportar historias de vida, que en su mayoría deben ser falsas e imprimen dotes de tragedia a fin de “conmover” a los policías.
En este caso, dijeron, más bien “alegaron”, que el tal Rolando venía del Distrito Federal, que qué impresión se iba a llevar de Pachuca; incluso en cierto momento trataron de sobornar  diciendo “cómo le podemos a hacer”; sin embargo, Rolando fue trasladado a la Barandilla y su automóvil remitido al corralón.
Así concluyó esta historia, después de más de media hora de dimes y diretes por parte de sus acompañantes, lo que me lleva a concluir que la paciencia debe ser un requisito que deben cumplir los policías y que no siempre son los malos de la película. Así lo confirmo cuando Miguel Chávez, director de prevención del delito, comenta que hace una semana una persona, en completo estado de ebriedad, literalmente, les echó el carro encima, rompiendo los conos que se colocan, lo que ameritó una persecución y finalmente fue detenido.
La multa por conducir en estado de ebriedad equivale a 150 días de salario mínimo, 8 mil 100 pesos; también se puede pagar con 18 horas de trabajo comunitario, por cada hora de trabajo comunitario se condona una hora de arresto, el arresto son 36 horas.
Rolando ya forma parte de las estadísticas, en lo que va del año se han tenido mil 225 intervenciones, con el operativo del alcoholímetro sólo han resultado positivas una decena de personas; sin embargo, a través de las demás unidades que circulan por la ciudad, 52 personas remitidas por conducir en estado inconveniente.
El director de prevención del delito señala que no hay forma de engañar al alcoholímetro, que si bien hay mitos como que si fumas o comes puedes pasar la prueba, no es así, la sustancia sigue estando dentro del organismo, “aunque esté disfrazada la detecta”.
Si son menores de edad también son remitidos, pero separados de los adultos, se llama a sus padres para entregarles al menor y se responsabilicen.
En una noche se pueden implementar hasta cinco puestos de control simultáneamente,  son controles itinerantes, se implementan los fines de semana y de manera aleatoria cualquier otro día de la semana.
Miguel Chávez señala que es posible medir la efectividad de este programa con la disminución de los accidentes; más allá del número de detenidos, la gente ya hace conciencia y evita conducir en estado de ebriedad, “sí hemos notado cambios de actitud”.
Más de una hora duró este puesto de control, en esta ocasión sólo una persona fue remitida; sin embargo, percibimos que ya existe más conciencia entre la gente sobre el peligro que representa conducir bajo los influjos del alcohol.
Este puesto de control se retira, mientras tanto en el sur de la ciudad continúa retumbando el sonido de la Arrolladora.

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