Martes, Septiembre 07, 2010
   
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Jorge Carrasco

Premio radiofónico

CRÓNICA DE VIDA

Desde muy joven he tenido la costumbre de participar en concursos radiales que ofrecen premios que me interesan y que están alejados de mi bolsillo.
Podría tratarse de discos de rockeros nacionales como en la XEDF, o en Radio Capital. Libros o pases para el cine.
En fin, lo más difícil es poder comunicarse a la estación si se sabe la respuesta a la trivia, o si vive uno en la colonia en la que están pidiendo radioescuchas.
El sábado pasado, mientras escuchaba el programa beisbolero de El juego perfecto, que pasa en el 730 de AM a las diez de la mañana, el locutor David Braveman hizo una trivia que sí conocía.
¿Qué jugar mexicano, que no es lanzador estuvo con los Piratas de Pittsburgh de 1974 a 1978?
Me saltó a la memoria el nombre de Mario Mendoza, y solamente chequé en un periódico de la vida nacional el dato.
De inmediato llamé, y para mi sorpresa la llamada entró de inmediato.
Tras responder correctamente le expliqué al encargado que lo que me interesaba era el Quién es quién en el béisbol mexicano, y no la gorra o las playeras que eran los otros premios.
Me dijo que mi petición era inusual y que esperara el fin del programa.
Afortunadamente mi petición fue escuchada.
He de confesar que comencé a coleccionar este libro desde 1967. Contiene todos los records de los peloteros de la liga mexicana del año.
Pero de los 3.50 que me costó el primero, el precio se ha disparado casi a los 200 pesos, por lo que había dejado de comprarlo.
Ayer fui a las estación, que está en Tlalpan, y salí contento con mi edición del 2010, que aunque ya terminó la temporada, me permitirá seguir leyendo sobre el rey de los deportes.  


 

Noveles realizadores

CRÓNICA DE VIDA

Los organizadores del Tour Francés han implementado desde hace unos años un buen mecanismo de colaboración con las nuevas generaciones de realizadores mexicanos para presentar sus cortometrajes antes de las películas. Incluso ha instaurado el premio La palmita para el mejor de ellos.
Para este XIV Tour han sido seleccionados 14 cortos que se exhibirán antes de los siete largometrajes que lo conforman.
El Instituto Mexicano de Cinematografía organizó una conferencia de prensa en la que la mitad de ellos nos habló de sus trabajos.
Los hermanos Raúl y Rafael Cárdenas nos explicaron que Luna es una animación en tercera dimensión, que se detiene sobre las cosas bellas de la vida que debido a la premura nunca nos detenemos a ver.
José Barrera cuenta que Mano a mano es un análisis sobre la tauromaquia sin tomar partido por el asunto, pero presentando a una madre tradicionalista que educa a su hijo para ser matador.
Moyana de Emiliano González Alcocer es una animación tradicional dedicada a los niños.
La mina de oro de Jacques Bonnavent es un thriller que narra la historia de una solterona que parte en busca de su amor imposible.
Mariana Miranda dice que utilizó para El sueño de Galileo, todos los juguetes y telas que encontró a su alrededor, utilizando la técnica de stop motion.
Felipe Gómez comentó que Lupano Leyva narra la historia de un soldado federal en tiempos de la revolución y que su mayor reto era no caer en los estereotipos del tema.
Todos coincidieron que el mayor reto para llevar a cabo su trabajo era el presupuesto, aunque admitieron que fueron unos privilegiados al estar becados por el IMCINE. Agradecieron a los organizadores del Tour la oportunidad de presentar sus trabajos.

   

Símbolos patrios

CRÓNICA DE VIDA

Antiguamente uno se percataba de la llegada de septiembre, porque comenzaban a proliferar carritos llenos de banderas, cornetas y símbolos patrios, que se vendían durante todo el mes, y con los que uno debía de adornar su casa y oficina, so pena de ser considerado un mal mexicano.
Sin embargo, desde hace algunos años esta práctica comenzó a caer en desuso.
La decepción se acrecentaba cuando uno se percataba que las banderas mexicanas traían a su reverso leyendas made in China.
Supuestamente con esto del bicentenario de la independencia y el centenario de la revolución, los mexicanos tenemos doble motivo para celebrar, aunque en medio de la crisis y la violencia, no parece muy afortunado hacerlo.
Hay colegas que ya se han manifestado por no celebrar nada. Y es que para muchos connacionales, ser mexicano equivale "a ponerse la verde", como les indica Televisa, a tomar tequila y si no se pueden echar balazos, ya de perdis tronar algunos cohetes,
Entre los pocos aciertos del gobierno, se puede contar el envío a cada domicilio de un libro de historia de Luis González.
Y para mi sorpresa hace unos días me llegó por la misma vía una bonita bandera y una copia mutilada del himno nacional.
Y aunque traía una carta del Presidente, decidí conservar ambas cosas, y desde ayer, el balcón de mi casa luce, la hermosa bandera mexicana desplegada.
Ya sin el águila mocha foxista o la leyenda made in China en el reverso.
Los invito amables lectores a dejar salir ese espíritu patrio y celebrar con gusto este mes, el orgullo de ser mexicanos.

   

Recordando al Subcomandante Marcos

CRóNICA DE VIDA

Gracias al espléndido documental ¡Viva México! de Nicolás Defosse que nos muestra la gira realizada por el Subcomandante Marcos como parte de la Otra Campaña, nos vino a la memoria el lejano levantamiento en Chiapas.
Parece que fue ayer cuando se produjo en 1994 este movimiento, que tomó por sorpresa a todo el mundo.
Las ilusiones primer mundistas de Carlos Salinas de Gortari cayeron por tierra en un santiamén y las balandronadas de Vicente Fox de que solucionaría el conflicto en 15 minutos han caído en el olvido.
Han pasado 16 años, y las injusticias contra los indígenas prosiguen no sólo en Chiapas, sino en toda la República, sin que el gobierno haga nada por subsanarlas.
Sin embargo, Marcos mantiene su buen humor. Se burla de quienes dicen que es Salinas disfrazado, y que oculta sus grandes orejas con los audífonos o que se come a los niños crudos.
Argumenta que tuvo que taparse el rostro para que lo vieran, pues al igual que a los indígenas lo habían ignorado durante siglos.
Recuerdo particularmente la campaña gubernamental "para desenmascararlo y presentarlo como Rafael Guillén".
Y es que aún me viene a la mente, el enojo de los directivos del periódico de la vida nacional, cuando les llevaba los cables en los que se mostraba el apoyo internacional que recibía el Ejército Zapatista, el subcomandante Marcos y el obispo Samuel Ruiz.
Pese a los ataques gubernamentales y a las campañas en su contra, el Subcomandante Marcos es uno de los pocos líderes auténticos de nuestro país, que en este bicentenario muestra la falta que nos hace figuras de esta talla moral.

   

Reencuentro con Velázquez

CRÓNICA DE VIDA

¿Qué ya no te acuerdas de mÍ? La pregunta me toma por sorpresa. Iba por
el Eje Central luego de hacer algunas compras e iba pensando en otras
cosas. El hombre que me la hace es un tipo fornido, con una sonrisa un
poco sarcástica, que decide ayudarme diciéndome que fue mi compañero
de Preparatoria ¡hace 40 años!
Hago algunos ajustes, le quito kilos y años a la cara, y vagamente me
acuerdo de él, aunque no de su nombre.
Empezamos a platicar y le pregunto que qué estudió. Me explica que es
abogado civil. Que terminó la carrera en tres años debido a un programa
especial, aunque se tardó dos años haciendo la tesis, lo mismo que yo.
De inmediato me acuerdo de varios compañeros que se inscribieron en la
misma carrera y le pregunto por ellos.
Es sorprendente descubrir que Iturbe, a quien le decíamos el pelitos, es
ahora un magistrado. Que el gordito Obregón se fue a Guatemala, o que
Rentaría terminó la carrera.
Hago recuento de los pocos amigos de la prepa que veo. Presumo que
Panchito es investigador de la UAM, que Vargas trabaja en Proceso y que
Padilla se acaba de recibir.
Ya encarrerado él me cuenta que se casó y que tiene dos hijos. El mayor
estudia medicina y la más chica, acaba de convertirlo en abuelo.
Orgulloso me muestra la foto de su nieta de un año, por la que su hija
tuvo que suspender sus estudios de psicología.
No es sino hasta la hora de intercambiar correos electrónicos que me dice
su nombre Raúl Arturo Velázquez.
Hasta entonces acude a mi memoria, su rostro juvenil y travieso.
La mayor parte de los conocidos que me encuentro me dicen
que no he cambiado en todo este tiempo, y empiezo a creérmelo.

   

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