Jueves, Septiembre 09, 2010
   
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Bonfilio Salazar

Ya desde 1800 había Decálogos…

EL FUSIL

Los decálogos de las Guerras de Independencia y los anuales del Presidente Calderón

I.- Brading, D.A. Mineros y comerciantes en el México borbónico (1763-1810). Edit. F.C.E. México, 1991. páginas 284 a 285.“El grupo indígena pagaba un impuesto personal llamado tributo que se fijó en un  poco más de dos pesos anuales y que era recaudado por los magistrados locales, que estaban exentos del pago de alcabalas y de diezmos. La propiedad de su tierra casi siempre era comunal, y que la Corona garantizaba para el pueblo en 600 varas. La inquisición los consideraba ignorantes, y no podían contraer deudas mayores de cinco pesos. Abad y Queipo, a principio del 1800,  dice de las castas y de los indígenas, por derecho y por el tributo es una marca indeseable de esclavitud que no pueden borrar. Por lo que propone el Monarca Español  para que puedan vivir mejor,  soluciones con las cuales aumentaría el caudal de la Real Hacienda:
1. Abolición general de tributos
2. Abolición de infamia de derecho
3. División gratuita de todas las tierras reales entre los indios y las castas
4. División gratuita de las tierras comunales de indios entre los de cada pueblo
5. Una ley agraria semejante a la de Asturias y Galicia
6. Libre permiso de avecindarse en los pueblos de indios
7. Dotación competente de jueces territoriales.
8. Agregar el libre establecimiento de fábricas ordinarias de algodón y lana, se aumentará y rendirá frutos los otros puntos mencionados.
9. En cuanto a los clérigos, en 1809 había en Nueva España 7431 entre sacerdotes y religiosos, siendo mayoría criollos. Abad y Queipo hace una división entre el alto clero y el bajo clero, recibiendo estos últimos del gobierno sólo el fuero. En cambio, los otros son consejeros natos;
10.  También se pide que no se anule ese fuero, privilegio, puesto que es lo único que los une al gobierno español”.

II.- Los 10 puntos citados del discurso de Felipe Calderón como Presidente Electo.
23  de septiembre de 2006-18:47:01hs.
1.- Como Presidente Electo reitero mi invitación a todas las fuerzas políticas y sociales a sumar voluntades por el bien de México.
2.- Voy a trabajar incluso personalmente con los líderes parlamentarios y con los legisladores de todos los partidos políticos…
3.- …les invito a que juntos definamos las políticas públicas y los programas para combatir la pobreza, la inseguridad y el desempleo.
4.- No sólo celebramos la victoria, también celebramos la democracia, celebramos a los ciudadanos de carne y hueso…
5.- Frente a la fuerza de quienes apuestan a la violencia hoy ha ganado la fuerza de los pacíficos.
6.- Debemos trabajar juntos, todos, con pasión y con fuerza para hacer realidad el sueño de construir un México mejor.
7.- Como Presidente gobernaré con esos principios consciente del partido que me postuló y del cual estoy orgulloso en pertenecer.
8.- Gobernaré sin distinguir la religión que profese un mexicano; gobernaré defendiendo la ideología de cada quien por muy diversa que sea y sin distingos de condición social
9.- …busquemos la reconciliación entre todos los mexicanos, independientemente de por quién hayan votado el 2 de julio.
10.- ¿Por qué pelearnos si todos somos México, por qué provocarnos si todos queremos lo mejor para él…?

III.- Nuevo Decálogo propuesto sobre reforma política, Sala de prensa de la Presidencia de la Republica
Martes, 15 de diciembre de 2009.

IV.- El presidente Calderón con motivo de su tercer informe de gobierno, pretendió inaugurar una nueva etapa histórica del país, cuando ni siquiera se trata del comienzo de su segundo trienio (que empezará dentro de tres meses). Blog de Información Política Confidencial.- Artículo publicado por Miguel Ángel Granados Chapa. (ver Blog para conocer el Decálogo y comentarios)
“Las diez propuestas  son de muy diverso rango, y casi todas requieren despliegue y explicación sobre su sentido y alcance. Hace falta asimismo establecer los nexos entre ellas para que no resulten incongruentes y aun contradictorias, dice Granados Chapa…”.

V.- Nuevo mensaje que se llevó a cabo en Salón Manuel Ávila Camacho de la Residencia Oficial de los Pinos, a las 8:30 hrs. Donde el Presidente Calderón remarcó que no se puede permitir que la Nación se quede frustrada en sus aspiraciones por falta de acuerdos, y de ahí la necesidad de emprender varias reformas, entre las diez propuestas, la política se consideró de mayor importancia, marzo 29, 2010, 08:33:38

VI.- Y el último Decálogo, 2 de septiembre de 2010, Palacio Nacional, de lo que hubiera sido su 4̊ Informe:
“ Hoy de cara a la sociedad y a la nación quiero referirme a cada uno de estos temas.
Primero, me comprometí a contemplar los recursos del estado para frenar el crecimiento de la pobreza, investigar el impacto de la recesión económica global, concretamente, darle la más alta prioridad a los programas sociales que sí han probado su eficacia.
Mi segundo compromiso fue la cobertura universal de salud. Señalé que como un legado del Bicentenario teníamos la inigualable oportunidad de alcanzar esta meta, médico, medicinas y tratamiento para cualquier mexicana o cualquier mexicano que lo necesite…”
El tercer reto fue lograr una educación de calidad, una educación que permita a nuestros niños y jóvenes triunfar en un mundo que compite ferozmente.
El cuarto compromiso se refiere al manejo responsable de las finanzas públicas.
El quinto punto de la agenda tiene que ver con lograr las reformas de fondo para una economía competitiva y generadora de empleos.
Como sexto punto, me refería a la necesidad de emprender una reforma al sector de las telecomunicaciones clave para el desarrollo del país.
El séptimo punto de la agenda que propuse, es la necesidad de una reforma laboral que modifique al régimen actual, que data de 1970…”
El octavo compromiso, fue emprender una reforma regulatoria de fondo, para elevar la competitividad de la economía.
El noveno compromiso fue avanzar hacia una verdadera política de Estado en materia de seguridad y discutir el modelo de organización policial para hacer frente a la criminalidad
El décimo de mis compromisos fue impulsar una reforma política, en efecto, por eso envié al Congreso de la Unión una iniciativa que busca poner en el centro del sistema político a los ciudadanos
“…seguiré trabajando por los cuidadnos y con los ciudadanos, mantendré plena disposición para escuchar sus demandas y problemas y actuar con firmeza para resolverlos…”.

 

Mercadotecnia política

EL FUSIL

Cuando vender la imagen importa más que el contenido

Comunicación  Estratégica y Mercadotecnia es una empresa especializada en  imagen y posicionamiento de instituciones y personajes públicos, así como de mercadotecnia social, como rezaba su publicidad. Dentro de los esquemas de inducción encontramos una serie de consejos y recomendaciones que deberá observar todo político que aparezca en campaña, ya sea en una reunión de gabinete, mesa de “dialogo” o desde el Palacio Nacional previo al Informe de su ejercicio de gobierno; de allí tomamos solo algunos de los consejos, que desde en 2001, tratándose de de una empresa dedicada a la mercadotecnia, era más bien una orden para salir a “cuadro”, leemos:
“La política perceptualmente suele concebirse como un mundo simbólico dicotómico el bien y el mal; los justo y lo injusto; lo correcto y lo incorrecto; lo legal y lo ilegal. Los políticos tienen que esforzarse para ser percibidos como parte del polo positivo y maximizar su valor arquetípico.
Que se actúe, hable y sobre todo que luzca siempre de la misma manera para maximizar su valor arquetípico
Todos tienen una Imagen pública afianzada. Es decir un conjunto de características o atributos tanto físicos como psicológicos claros y aparentes, Por los cuales son percibidos y reconocidos públicamente (de manera favorable o desfavorable). El fenómeno de la imagen pública es conceptual.  Los medios juegan un papel crucial, en las comunidades grandes; de hecho la imagen de las figuras públicas se afianza gracias a los medios en las pequeñas comunidades.
Revisar el lenguaje corporal (vocabulario y gestual)
Mejorar su comunicación verbal, los ciudadanos reciben de los políticos mensajes, imágenes y símbolos.
Por ello cuidar la apariencia física (guardarropa, peinado, accesorios).
En televisión y fotos a color, cerca de la cara evitar:
El rojo (resalta demasiado).
El amarillo (empalidece).
El negro (hace lucir mayor y endurece las facciones).
El blanco (da efecto de lampareo y añade peso).
Las variaciones de azul claro y azul marino son siempre adecuadas, particularmente para la tez morena.
La barba y el bigote son barreras comunicacionales por lo que preferible evitarlas.
Pedir vidrios antirreflejantes; de otra manera se dificulta el ver los ojos.
En los anteojos evitar marcos gruesos, muy modernos o de metal brillante.
Escoger lentes que tengan una forma geométrica distinta a la de la forma de la cara.  
Se debe lograr no sólo convencer, sino persuadir y hasta seducir a los ciudadanos con su mensaje.
Hay que enfocarse sólo en los problemas fundamentales y expresarse de manera tal que los ciudadanos perciban un sincero interés del político en sus problemas.
Por último, hay que persuadir a la ciudadanía, que se tiene una solución a los mismos”.

*Fuera de esas recomendaciones, agregaremos un medio estratégico que se emplea, hoy de manera frecuente: La simulación.  Este método consiste en disimular los fines y los motivos reales de la acción política tras unos pseudofines y pseudomotivos, que son más populares o que creen serlo y que gozan por tanto de un mayor sostén por parte de la opinión pública.  Desarrollada naturalmente donde la opinión pública y los medios desempeña un papel capital. Este medio es empleado por los individuos, los partidos y los grupos de presión en su lucha por la conquista o por la influencia del poder.  Pero también es empleado por éste para obtener la obediencia de los ciudadanos” (y/o su aceptación).

“La simulación se presenta revistiendo formas muy diversas.  La más frecuente consiste en disimular un objetivo no muy confesable, según el sistema de valores de la sociedad considerada, detrás de otro que no lo es tanto”.

“Otra técnica de simulación consiste en hacer creer a la masa de la población que sus intereses están de por medio mientras que, en la realidad, la cuestión no afecta más que a los intereses de una minoría”.

“¿Se emplea más o menos la simulación según sea el nivel de desarrollo técnico de las sociedades?  Se ha formulado la hipótesis de que ésta alcanzaría su máximo grado en una fase intermedia entre el subdesarrollo y el superdesarrollo. En las sociedades primitivas, la masa de la población, infraalimentada, analfabeta y oprimida, estaba dentro de un circulo estrecho, entre personas avisadas, es decir, entre "notables".  La simulación es aquí inútil porque sería fácilmente descubierta por todo el mundo. En una sociedad muy evolucionada, por el contrario, en donde la masa de la población disfruta de una vasta cultura y en donde el desarrollo de las ciencias sociales ha revelado las técnicas de la simulación, ésta llega a ser ineficaz”.

“En definitiva, la simulación caracterizaría a la "fase intermedia" y que se encuentra en trance de desaparecer progresivamente.  En este período, las masas participan en la competición política, puesto que no se las puede excluir.  Pero, por el hecho de estar insuficientemente informadas de los problemas, es posible que se enmascaren los aspectos molestos de los mismos mediante la simulación”.

“Es un hecho evidente que la simulación no es solamente un procedimiento de engaño consciente, sino en parte un medio de esconder a sí mismo una verdad que no se quiere mirar de frente”.
*Maurice Duverger en su “Introducción a la política”,  Biblioteca de ciencia política.- Ediciones Ariel

   

Insurgentes Apodados y un Padre Nuestro en el “Bicentenario”

El historiador zacatecano, D. Elías Amador publicó en 1910, Centenario de nuestra Independencia, en artículos sucesivos y en los ANALES DEL MUSEO NACIONAL DE ARQUEOLOGÍ0A, HISTORIA y ETNOLOGÍA, un documentado trabajo que intituló NOTICIAS BIOGRÁFICAS DE INSURGENTES APODADOS:
Es pertinente reproducir hoy parte de este trabajo, cuya síntesis fuera publicada por la Secretaría de Educación Pública en los años de 1946 bajo el mismo título de “Noticias Biográficas de Insurgentes Apodados”, edición reducida a las proporciones de estos volúmenes, del trabajo del señor Amador, que incluye en cada una de sus citas la fuente documental que van desde el Archivo General y Público de la Nación a Documentos particulares y de la tradición oral.
Entre los más de 250 insurgentes apodados que se mencionan, figuran, además, personalidades eminentes, como el mismo Padre Hidalgo, D. Pedro Moreno, D. Hermenegildo Galeana  D; Leona Vicario, Miguel Ramos Arizpe, etcétera. En la Introducción del libro se considera: “No sólo los próceres que nos dieron nacionalidad merecen nuestra veneración. También debemos recordar a los humildes hijos del pueblo, que, poseídos del más puro patriotismo, lucharon por la libertad y regaron con su sangre los campos de batalla”, y están ahí, enlistados cerca de 17 Insurgentes que nacieron o desempeñaron en las tierras de lo que fuera después territorio del estado de Hidalgo, aquí algunos de sus nombres y apodos:
Mariano Guerrero.- “El Patango” del Distrito de Tulancingo.
María Andrea Martínez.- “La Campanera” de la región de Apan y Tlaxcala.
“El Bendito”.- Distrito de Tepeji, se desconoce su nombre, militó en las fuerzas de Morelos.
“El Cadete”.- Bernardo Fuentes, nativo de Tula.  
“Chito”.- José María Villagrán, originario de Huichapan, y D. Julián Villagrán, padre del referido Chito, se había levantado también en armas contra el Gobierno realista, pero después de la batalla de Aculco estuvo a punto de indultarse, sugestionado por las hábiles y astutas indicaciones de un sacerdote amigo suyo; mas Chito se opuso abiertamente a que su padre cayera en la red que se le tendía.
“Los Anayas”.- En esos días (diciembre de 1810) pasaba un convoy de México para Querétaro, conduciendo pólvora y municiones de guerra y José María Villagrán y los Anayas lograron interceptarlo en Calpulalpan.
En tal concepto, el Teniente Coronel Monsalve ordenó que fuera fusilado el prisionero, cuya ejecución tuvo lugar el 14 de mayo de 1813. Al cadáver de Chito le fue cortada la cabeza, colocándola en seguida en un palo que se puso sobre el puente.
A los pocos días de la muerte del infortunado cabecilla fue hecho prisionero su padre D. Julián, y pasado por las armas, habiéndosele igualmente decapitado para colocar su cabeza al lado de la de su hijo José María.
Agregamos unos apodos más, el de LAS ONCE MIL VÍRGENES: Felipa, Antonia, Feliciana, María Martina y María Gertrudis Castillo, originarias del rancho de Tepozán en los llanos de Apam.
El mes de enero de 1815 se encontraba de guarnición en Apam el Comandante realista Don José Barradas, y habiéndosele informado que allí residían unas mujeres conocidas con el apoyo de "Las Once Mil Vírgenes", adictas al partido de la insurrección, y que se ocupaban de seducir gente para que fuera a incorporase a los rebeldes, quiso persuadirse de la verdad, y a este fin hizo que sus soldados, previamente instruidos para descubrir en flagrante delito a dichas mujeres, fueran a ponerse en contacto con ellas, ofreciéndoles pasarse por su conducto a las filas insurgentes.
En efecto, los soldados referidos se apersonaron desde luego con "Las Once Mil Vírgenes", a quienes hicieron creer que ellos estaban disgustados y aburridos en su regimiento, porque se les trataba mal y les habían dado palos, y por lo mismo tenían grande deseo de irse con los insurgentes. Las pobres mujeres, crédulas y sin sospechar las astuta trama de los soldados realistas, cayeron en ella, ofreciéndoles una carta para que el llamado cabecilla Nabor los admitiera en sus filas. Así es que, conseguido el intento de dichos soldados, éstos fueron a dar parte al Comandante Barradas, quien a su vez comunicó el asunto al Brigadier D. José María Jalón.
Felipa Castillo fue sentenciada a la pena de cuatro años de trabajos en la cárcel de las Recogidas, y José Sebastián Ávila a ocho años de servicios en las armas. (C. del tomo 93, expediente 14. Archivo General y Público de la Nación).

Y a propósito de las “Once mil Vírgenes” encontramos un curioso Padre Nuestro publicado en “El Ómnibus de la Poesía Mexicana” de Gabriel Zaid, Editorial Siglo XXI-1980.

Padre Nuestro contra los Gachupines.
Escrito por un criollo americano, 1776

Será dable que nos cuadre
gente que por interés
ha dejado en la vejez
padeciendo al pobre. . . . . . . . . . . . . . . . . . .  Padre.
Para dejar a su madre
por cualquier trato siniestro
es el gachupín muy diestro,
pues para ellos sí se acata:
ni hay más padre que la plata
ni más ser que el reino. . . . . . . . . . . . . . . . . nuestro.

En vano son tus desvelos,
perro, infame y mucho más,
pues si en este reino estás
dices. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .que estás en los cielos.
Si Dios tus malos anhelos
destruyera provocado,
fuera el reino desahogado
de tantos perros obscenos,
pues con tanto perro menos
quedará . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . santificado.

No hay en todo el reino un hombre
a quien no tengáis acedo,
ni criollo que os tenga miedo,
por bravo que. . . . . . . . . . . . . . . . . . . sea tu nombre;
ni hay hombre que no se asombre
de vuestra avaricia atroz,
tal que si uno, no habrá dos
que avaros no sean de modo
que a ellos quieran vaya todo
y que nada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .venga a nosotros

¡Oh Dios y Señor, no sé
en qué estas cosas estriban!
Si es tu voluntad que vivan
aquí en . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .tu reino, hágase;
pero sólo sí diré
que si la Real Majestad
no ignorara en realidad
lo que es esta gente fiera,
y a todo el reino estuviera
conforme a . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .tu voluntad.

Ninguno en la mar se emperra
ni se engríen hasta llegar; .
o si como allá en la mar
lo fueran. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .así en la tierra;
de su reino se destierra,
un gachupín sin recelo,
por ser (se vienen en pelo)
ricos, pues allá es notorio
que están en el purgatorio,
pero acá . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .como en el cielo.

No es un viaje muy siniestro
Que hace este maldito enjambre,
pues como están muertos de hambre,
vienen en pos de . . . . . . . . . . . . . . . .  El pan nuestro
no hay perro que no sea diestro
de éstos en la granjería,
tratando con porquería,
usuras; mas ¡qué me apura
el que traten con usura,
si es su pan . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .de cada día!

Esto digo y a más voy,
y si algún agravio os hago
y queréis darnos el pago,
que sea breve, . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  dánosle hoy;
y advertir que cierto estoy,
y lo estamos a una voz
todos, que si algún atroz
caso sucede disforme,
haciendo al Rey un informe
nos vendrá . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  perdón-a-nos.

A ratos juzgo entre mí
que quizá porque pecamos
quiere Dios satisfagamos
por . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .nuestras deudas así;
nunca de vosotros creí,
según sois perros vosotros,
que haya paz entre unos y otros,
y está en que estáis muy alzados,
soberbios y endemoniados,
y no así. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .como nosotros.

Tal somos, que si os miramos
desnudos y en aflicciones,
ni aun nuestros propios calzones
por cubriros . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .perdonamos;
entre la plata nos criamos,
de la cual sois poseedores,
y tan crecidos favores
bien debíais recompensar,
y cuando no, confesar
el que sois.. . . . . . . . . . . . . . . . . . nuestros deudores.

¡Ea gachupín! No te alejes
a España porque tronaste,
acá en las Indias buscaste,
con que estáte . . . . . . . . . . . . . . . . . . y no nos dejes;
y con que sólo reflejes
lo rico de esta región,
libre está tu inclinación
ni aun siquiera de pensado
de cometer tal pecado
y de . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . caer en la tentación.

¡Oh, Dios mío! Ponnos en paz,
y nuestras quejas acalla,
líbranos de esta canalla
y al reino no vengan. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . más,
ni vea por acá jamás
ninguno de ellos, de quien
jamás tenemos un bien;
en fin, . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .líbranos de mal
y de esta plaga infernal.
Así sea, Señor, . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .Amén.

   

Otra ley, otro tiempo... pero la misma intolerancia.

EL FUSIL

En una hoja publicada por la Liga Nacional de Defensa Religiosa en julio de 1926, leemos:
“El Comité Directivo de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, en unión de las Agrupaciones Católicas Nacionales, ha resuelto emprender una campaña en todo el país contra la vigencia de la ley expedida con fecha 24 de junio del año en curso por el Ejecutivo de la Unión, reformando y adicionando el Código Penal. El propósito de esta campaña es crear en la Nación entera un estado de intensa crisis económica que obligue al Gobierno a hacer cesar la situación de opresión legal en que vive la Iglesia Católica en nuestra Patria. Será una demostración de lo que puede la conciencia cívica, bien disciplinada, en los destinos de un pueblo. Por tanto, no se trata de actuar contra determinados elementos hostiles solamente, sino de crear una grave situación general paralizando en lo posible la vida social y económica del país. Con este objeto, enviamos los lineamientos generales de la acción que se emprenderá, en la inteligencia de que ésta es sólo un marco dentro del cual en cada localidad se formularán programas particulares, sea intensificando o restringiendo los puntos que se señalan, según las condiciones de cada lugar, sin perder de vista que se trata de una medida drástica y del ejercicio del derecho de legítima defensa. Entre la inacción y la acción armada, hay un término medio: la acción cívica. Es la que ejercitamos:
1̊.- A partir del día 31 de julio del corriente año y mientras esté vigente el decreto expedido por el Ejecutivo de la Unión, con fecha 24 de junio último, reformando y adicionando el Código Penal, los habitantes de la Nación Mexicana que amen la libertad, desarrollarán una acción general de defensa o bloqueo en todo el país.
2̊.- Este bloqueo consistirá en la paralización de la vida social y económica por los medios generales siguientes:
A) Abstención de dar anuncios y comprar aquellos periódicos que se opongan a esta acción o no le presten su apoyo. Se entenderá como falta de apoyo el silencio. Por lo que respecta a los periódicos de la Ciudad de México, no se procederá contra ellos sino por determinación expresa de la Liga.
B) Abstención de hacer compras que no sean las indispensables para la subsistencia
(siguen una serie de indicaciones que van desde la abstención total de comprar billetes de Lotería a no concurrir a las escuelas laicas).
“3.- Toda persona amante de la libertad, deberá constituirse en propagandista eficaz de esta acción contra los intereses o agrupaciones enemigas de la libertad.
Estos procedimientos enérgicos no deben causar escrúpulo ni espanto, pues se trata de un caso extremo de vida o muerte para la Iglesia Católica en México. Esta acción ha sido plenamente autorizada por el Comité del Venerable Episcopado Nacional”.
“Historia Gráfica de la Revolución Mexicana.- Archivo Casasola, Tomo 5”
Este dato histórico trae a “El Fusil” a revisar el documento base que rige la conducta del Clero; la publicación del “Concilio Vaticano II, Documentos Completos  20̊ Edición, Capítulo IV “La vida en la comunidad política” (73)  tercer párrafo y final (76) de la Segunda parte, leemos:
“Con el desarrollo cultural, económico y social se consolida en la mayoría el deseo de participar más plenamente en la organización de la comunidad política. En la conciencia de muchos se intensifica el afán de respetar los derechos de las minorías, sin descuidar los deberes de éstas para con la comunidad política; además crece el respeto hacia los hombres que profesan opiniones o religión distintas; al mismo tiempo se establece una mayor colaboración a fin de que todos los ciudadanos, y no solamente algunos privilegiados, puedan hacer uso efectivo de los derechos inherentes a la persona”.
La mejor manera de llegar a una política auténticamente humana es fomentar el sentido interior de la justicia, de la benevolencia y del servicio al bien común y robustecer las convicciones fundamentales en lo que toca a la naturaleza verdadera de la comunidad política, y los fines, recto ejercicio y límites de los poderes públicos”.
La comunidad política y la Iglesia.- “…La comunidad política y la Iglesia son independientes y autónomas, cada una en su propio terreno. Ambas, sin embargo, aunque por diverso título, están al servicio de la vocación personal y social del hombre. Este servicio lo realizarán con tanta mayor eficacia para bien de todos cuanto más sana y mejor sea la cooperación entre ellas, habida cuenta de las circunstancias de lugar y tiempo…”.
Y ya 100 años antes, Don Valentín Gómez Farías (Precursor del liberalismo y presidente de México) había retado al poder casi omnímodo del clero. Su principal preocupación política fue destruir en su base jurídica la supremacía eclesiástica en los asuntos civiles. Durante las cinco ocasiones en que ejerció la Presidencia de la República tuvo como secretario al Dr. José María Luis Mora, quien había presentado a la Asamblea del RNM (Masonería Nacional) 1832 un programa político que sustentó Gómez Farías en el ejercicio de su Administración y fue el 6 de junio del año 1833, mediante una circular en que se recordó al clero regular y secular que no tratara ni predicara sobre asuntos políticos, y que los religiosos no se mezclaran en cosas políticas,  “dejándose a cada ciudadano en entera libertad para obrar en esto con arreglo a lo que su conciencia le dicte”. (Legislación mexicana, Tomo II, 1876).


   

La Güera Rodríguez y algunos decires alrededor de la Independencia de México

“El 20 de noviembre del año de gracia de 1778 hizo su entrada en el mundo y le dio la primera luz. En la pila bautismal le pusieron por nombre este calendario: María Ignacia, Javiera, Rafaela, Agustina, Feliciana. En buena consonancia con tal retahíla eran sus apellidos: Rodríguez de Velasco, Osorio, Barba, Jiménez, Bello de Pereyra, Fernández de Córdoba, Salas, Solano y Garfias.

Gobernaba por entonces la Nueva Epaña el buen virrey don Fray Antonio María de Bucareli y Ursúa. Desde muy niña su ingeniosidad se daba la mano con su aplicación y se le notó su gallardo entendimiento y también, que quería ir a rienda suelta por sólo sus caprichos. Únicamente apetecía gastar el tiempo en cosas de gusto y contento. No tenía número en sus demandas y antojos. Desde muy criatura ostentaba su fértil inventiva y tuvo gracia de buenos dichos; y, volvía con agudeza una frase y lindamente jugaba del vocablo. Aún era muy moza y con una palabra sazonada y risueña hallaba expediente y daba salida. La fama de su gentileza volaba muy alto por toda la ciudad de México. Era amiga de mirar y de ser vista e iba abriendo con sus pestañas, heridas de las que no cierran.

Oír la voz de doña María Ignacia era lo más lindo que había. Cuando la oyó hablar el barón de Humboldt quedóse todo confuso y turbado, pues nunca, dijo, escuchó cosa más armoniosa. Su habla era como un gorjeo continuo. ¿Con qué voz dirá te quiero cuando un amor le llene el alma?”.

Se pudiera decir con justeza del color de sus largos cabellos, de un oro fluido, le daban el mote con el que todo el mundo la designaba con familiaridad: la Güera Rodríguez.

Si los alegres devaneos, siempre de mucho brío de la Güera Rodríguez, no eran mal vistos en aquélla sociedad exigente, y pecata, o, al menos se les tenía suave tolerancia…, ...lo que no le toleró nunca a Doña María Ignacia el desentono de ser libre propagadora de la independencia, desde que el cura Miguel Hidalgo y Costilla la proclamó hasta que fue consumada por Don Agustín de Iturbide, brillante aristócrata criollo.

La Güera Rodríguez con su fértil desparpajo, ensalzaba donde quiera con encarecidos elogios al cura Don Miguel Hidalgo, a Don Ignacio Allende, a los Aldama, Don Juan y el Lic. Don Ignacio y a los hombres denodados que andaban peleando contra el régimen español para hacer libre a México y decía lindezas contra esa vil alimaña de Fernando VII, que decía, vergüenza de la humanidad”.

De la historia: “Aquí ocurre que el cura Hidalgo a quien desde estudiante con atinado apodo llamaban “el zorro”, por lo ladino, sutil, astuto y pronto para advertirlo todo, había procurado atraer entre otros a Juan Garrido, tambor mayor del batallón provincial de Guanajuato. Este tímido sujeto lleno de tembloroso miedo, se denunció a sí mismo el 13 de septiembre de 1810 como complicado en el movimiento liberador, con el especial encargo de seducir a sus compañeros de armas y que para esta faena el cura le entregó competente cantidad de dinero, la que Garrido mostró íntegra, sin nada faltante para que se viera que no decía embustes, pues dijo que abominaba la mentira por ser temeroso de Dios y de sus santas leyes”.
De aquí se desprende la siguiente crónica que publica don Luis Castillo Ledón en su magnífico libro “Hidalgo”, Allí puede verse y leerse:
“Una vez dado el "grito" doña María Ignacia fue citada a la temerosa Inquisición por la denuncia del cobarde espía, Juan Garrido, a responder de los cargos que le hacía, en teoría el Tribunal de la Fe, pero la realidad, extraordinariamente nacionalista", que ya desde principio del reinado de Felipe II estaba "identificado en demasiadas ocasiones con la voluntad del Rey hasta el punto de convertirse a veces en instrumentos de estado para fines e no afectaban a la religión y cuya religión con ella había que forzar o francamente inventar".

“Presentóse en la temible "casa de la esquina chata" más campante que nunca, con el rostro muy arrebolado y compuestos los rizos. Iba bien vestida y vistosa, ataviada con el refinado lujo que tenía por costumbre usar. La fuerte seda de su ampulosa falda susurraba alegre al cruzar por las apenumbradas estancias, llenas de grave silencio y de muebles oscuros, austeros, espectrales en aquel ambiente sombrío, parece que tenían ceño y efluían en las anchas y frías cámaras, algo temeroso, un espanto perturbador.

Se plantó la Güera ante los inquisidores, muy garbosa y decidida y después de pasarles la vista junto con una sonrisa les hizo larga reverencia como si fuese el airoso remate de una figura de pavana, de gallarda o de ceremonioso minué. Desplegó en seguida la pompa multicolor de su abanico de nácar y empezó a agitarlo frente a su pecho con lenta y suave parsimonia, con toda la tranquilidad del mundo. Volvió a sonreír con apacible encanto. A cada contoneo de su talle despedía una fragancia almizclada y oriental.

Ya que los graves señores no se la ofrecieron, tomó una silla con todo sosiego, se sentó y se puso a arreglar los múltiples pliegues de su traje y cuando terminó con esta faena elegante, subió sus manos, mórbidas, afiladas y breves, en las que había sortijas fulgurantes, a componer el cabello, no porque estuviese en desorden, no, sino por frívolo prurito de vanidad exhíbita, para lucir su níveo encanto y el pulido donaire de sus movimientos; después las bajó y las puso, como descansando unos instantes, en el enfaldo de su vestido y en seguida tomó de nuevo una de ellas el versicolor ventalle y se dio a abanicarse con pausada delicia, muellemente. El vigor jamás huía de su ánimo. En aquel pesado silencio se oía el repetido choque de las varillas de nácar sobre las joyas que adornaban su pecho.

La audacia de la elegante señora pasmó a los severos varones que la iban a juzgar por nefandos delitos, por los que se imponían recios castigos y cárceles perpetuas. No los temía la Güera, no era medrosa ni cobarde, sino antes bien muy decidida; hombres muy de pelo en pecho en esa sala y ante esos señores hoscos, de negras vestiduras y altos bonetes de pico, ya se estaban rezumando de miedo, y aun antes de entrar en la anchurosa estancia, hallábanse ciscados y temblando del temor que iban a tener. La Güera Rodríguez no se arredraba con nada. ni ante nadie se le vio inmutarse; así es que encontrábase en aquel lugar, ni temerosa ni falta de ánimo y vigor. No tenía ningún desasosiego, el susto no entraba en su corazón. Pisaba siempre de valentía.

Aquello para la desaprensiva señora no eran sino cocos y asombros de niños y ella no se embarazaba con semejantes cosas. La Güera, como se dice de los miedosos, no había comido liebre ni mucha gallina. Era doña María Ignacia de recio ánimo, no se alteraba bajamente con temores, en ninguna ocasión perdía sus bríos. Jamás fue pusilánime ni de afeminado corazón.

Uno de los austeros jueces era su muy conocido porque dizque quiso tener con ella retozones deslices; otro de aquellos rígidos jueces era su allegado y ella le sabía bien algunas ocultas y sabrosillas trapisondas con las que decoraba el acético rigor de su vida solitaria. Así es que los tres señores de imponente rigidez con sus negras gramallas, tras de su amplia mesa encubertada de rojo damasco, con su crucifijo y sus dos candelabros, que a los muy hombres les helaban la sangre, poniéndolos en gran espanto, no eran para la Güera Rodríguez sino vientos y espantajos de niños y de bestias asustadizas.

Les atronó las orejas al preguntarles, con la mayor naturalidad del mundo y gran dulzura en la voz, si ellos que eran esto y lo otro, y lo de más allá, y que habían hecho tales y cuales cosas, ¿serían capaces de abrirle causa y de sentenciarla?, y esto y lo otro y lo de más allá y aquellas cosas lindas y apetitosas que habían ejecutado, se las soltó con nimios detalles que dejaron turulatos a los tres señores, y una a una se las fue enumerando con brusquedad, sin cuidados eufemismos, ni suavidades emolientes. Bien claro les descubrió sus grandes secretos y les manifestó que habían cundido por trescientas partes y con toda frescura, les empezó a quitar el embozo a sus recatados encubiertos. En los tres graves varones puso, sin reparo, la graciosa y pervertida malignidad de su lengua, que les encendió los rostros como si les hubiesen arrimado una roja bengala.

Sus Señorías estaban atónitos, con la boca enmudecida y los ojos en gran expectación, porque aquella desenvuelta señora estaba dando a conocer a unos y a otros las lindezas que cada quien creía tener muy escondidas, siete estados bajo tierra. Todos sus galanes divertimientos estaban allí, con muy picantes añadidos que los ruborizaban, y su temor se entremezcló con enojo cuando les dijo la Güera Rodríguez con el lindo rostro bañado en la luz de sus sonrisas, que los gustosos vicios que tenían eran ya públicos y notorios y se contaban por las plazas y sobre ellos se componían coplas y decían donaires, pero que estaba en lo justo de hacer lo que hacían porque las bestias apetecen su propagación. Los derribó con la filosa espada de su lengua.

Salió muy airosa la dama dejando en el temeroso y vasto salón de audiencia el fulgor de su sonrisa y la suave delicadeza de su perfume. Ya en la puerta por la que se accedía a este tétrico recinto, se volvió llena de gracia e hizo una larga reverencia, ante el asombro de Sus Señorías, todos descoloridos y trémulos. Abrió de nuevo su policromado abanico de descubretalle y se fue firme y altiva, dándose aire con mucha gentileza entre el vasto frufrú de sus sedas que sonaban armoniosamente con la euritmia de su andar. Lo que pasó en esta audiencia tan de secreto, no sé cómo se puso pronto a la publicidad. Empezó a susurrarse, con mucho misterio, de un oído a otro. Pero un secreto dicho en secreto a uno, se descubre en secreto a otro, y de los dos secretos resulta un no secreto que empieza a esparcirse y pregonarse con el adorno de muchos añadidos.

Así, a este suceso chistoso cada cual que lo escuchaba agregábale flecos, borlas, volantes, mil faralaes y ringorrangos; de boca en boca, fue creciendo la sabrosa historia de la que todo el mundo hacía comidilla y burla con mucha risa y por dondequiera era llevada en chacota. Los austeros señores de la Inquisición, de quien ya todos descreían, fueron alguacilados como el alguacil del cuento.

Para definir en este tiempo lo que era el Santo Tribunal de la Fe se decía: ¿Qué cosa es Inquisición?, un Cristo, dos candeleros, y tres grandes majaderos, esta es su definición”.

Del libro de Don Artemio del Valle Arizpe “La Güera Rodríguez”, Eit Diana 1977, (Introducción y cap. Conspiraciones destierros y otras cosas)

   

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