Jueves, Septiembre 09, 2010
   
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José Luis Ortiz Santillan

Desempleo estructural y el plan de Obama

NÚMEROS CLAROS

El presidente estadounidense, Barack Obama, acaba de anunciar un plan de construcción de infraestructura con el objetivo de crear nuevos empleo. Frente al deterioro del mercado laborar y la lentitud de la recuperación económica, Obama ha anunciado un plan por 50 mil millones de dólares para mejorar y ampliar la red de carreteras, los aeropuertos y poner en funcionamiento el tren de alta velocidad, el cual deberá enmarcarse dentro del plan de reactivación económica de 787 mil millones de dólares aprobado en febrero de 2009.
En los Estados Unidos, la tasa de desempleo que en enero era de 9.7%, ocho mese después continúa inamovible, 9.6% en agosto pasado y al menos hay 15 millones de desempleados. El presidente teme una recaída de la economía y por eso, al más viejo estilo keynesiano ha decidido poner en marcha su plan de infraestructura para estimular el gasto público y la demanda agregada de la economía. Ahora no se trata de rescatar a los bancos y a las empresas, sino a los hogares y sobre todo, darles una respuesta en medio de la campaña electoral de noviembre próximo.
Sin embargo, la crisis económica internacional que estalló en 2008 en Estados Unidos, ha puesto en jaque a los gobiernos y a las medidas tradicionales para restablecer el equilibrio macroeconómico de sus economías y hoy se preguntan cuáles son las correctas, luego de los pocos avances para reformar al capitalismo y los mercados financieros.
Los países desarrollados pusieran en marcha en el norte América y Europa, medidas expansionistas de estimulo a la economía para frenar la crisis, pero ahora son cada vez más las voces que sugieren su abandono, por considerar que el desempleo es un problema estructural y no cíclico, que no puede solucionarse estimulando el crecimiento de la demanda, como se ha venido haciendo.
El hecho de que el desempleo actual sea un problema estructural y no cíclico, representa un grave problema para los gobiernos, pues millones de individuos en edad y condiciones de trabajar no tendrían la calificación apropiada, no formarían parte de las redes laborales que les permitan encontrar un empleo, habrían perdido la confianza en sus calificaciones laborales y capacidad para trabajar y carecerían de experiencia para poder encontrar un trabajo apropiado.
En el caso de México, esto estaría conduciendo a miles de personas a enrolarse en las filas del crimen organizado, donde las exigencias para emplearse serían menores, a excepción de la disposición, la discreción, la compartimentación y la secresidad para manejar la información, pero nada imaginado a un mercado laboral más exigente y reglamentado, para el que no están formados y además, carecen de acceso a la educación.
Cuando se habla de desempleo estructural se hace referencia a un desajuste entre la oferta y la demanda de trabajadores, pero donde la oferta de los tipos de trabajo son distintos a los demandados, por lo que una parte de los desempleados no encontrarán trabajo de manera permanente. Aquí se encuentran las personas desempleadas por falta de preparación universitaria o técnica, por carecer de destrezas, debido a la carencia de capacitación en el usos de maquinas herramientas o sistemas automatizados de producción, producto de los cambios en la producción industrial y al desarrollo científico técnico, lo que dificulta que los desempleados encuentren trabajo.
En el caso de México esto parece agravarse, si consideramos que al menos existen 8 millones de jóvenes que no trabajan ni estudian y por lo tanto, no tienen ninguna calificación para desempeñar un empleo formal, aunque el CENSO nos mostrará la realidad. Por lo que sí el desempleo fuera estructural, las políticas deberían orientarse hoy al desarrollo de programas de formación y capacitación para el trabajo, a la reconversión de las profesiones y al diseño de planes de producción acordes con a la mano de obra excedentaria, sobre todo si se tiene un bono poblacional, salvo que se esté planeando exportarlo al vecino.
En el caso de los Estados Unidos, país en el cual el gobierno mexicano ha depositado todas sus esperanzas en la recuperación de su economía, los datos indican que la Población Económicamente Activa (PEA) en 2007 llegaba a 137.8 millones y en 2010 se aproximaba a 130 millones, 7.9 millones menos en un periodo en el cual la población adulta creció en 6 millones, por lo que es probable que esté enfrentando una caída de la demanda global del empleo, lo que podremos constar en los próximos años, cuando se produzcan aumentos en los precios y en los salarios de los nuevos sectores en expansión y en otros sectores veamos mayor desempleo.

 

Sólo unidos prosperamos…

NÚMEROS CLAROS

La propuesta planteada en el informe del ejecutivo federal para buscar impulsar el crecimiento y la competitividad de la economía, abre el espacio para construir una verdadera política económica de Estado para superar la crisis en los próximos dos años, siempre y cuando su diseño se realice a la luz pública y no en pactos secretos, que al final conduzcan a medidas de política económica inexplicables y en contra de la lógica económica, tales como las pactadas entre el PAN y el PRI para 2011. Ello parece factible luego del rompimiento del pacto entre esos dos partidos.
Al diseñar el "paquete económico para 2011", deberá considerarse que la interdependencia de la economía mexicana con la economía global y la necesidad de romper con la dependencia económica de los Estados Unidos y buscar nuevos mercados, como se ha venido haciendo para limitar la dependencia de las finanzas públicas de los ingresos petroleros cada vez menores.
Hay que entender que pese a la profundidad de la crisis y las múltiples voces para ordenar los mercados financieros y reformar el capitalismo, estos siguen su rumbo y marcan la pauta de la recuperación económica mundial, por lo que habrá que unir la voz de México a la de los países que apuestan por la regulación financiera de los mercados en los foros internacionales y trabajar al interior del sistema financiero nacional, para reducir la especulación financiera.
Por ejemplo, después en los Estados Unidos se aprobara la reforma financiera propuesta por Obama y luego de un año de negociaciones, el martes 31 de agosto fue presentado a los ministros de finanzas de la Unión Europea un documento donde la Comisión Europea exploraba diferentes posibilidades para imponer un impuesto a las transacciones financieras y el 2 de septiembre los europeos llegaban a un acuerdo para crear nuevas autoridades que supervisarán los riesgos macroeconómicos, los bancos comerciales, las aseguradoras y los propios mercados financieros, que podrían instalarse el 1 de enero de 2011, con lo cual se contribuirá sin duda a la estabilización de los mercados.
No es extraño que las bolsas de valores en el mundo bailen al vaivén de la desconfianza de los inversionistas, ni que el peso mexicano siga el rumbo de la incertidumbre en los mercados llegando a cotizarse en 13.23 pesos por dólar el último día de agosto, el nivel más alto de depreciación después del 10 de noviembre de 2009, producto de la incertidumbre que reina en torno a la recuperación de la economía estadounidense y los problemas de la deuda soberana de algunos países europeos.
Los deseos expresados por el presidente de México en su informe, de trabajar unidos para prosperar y el deseo de los legisladores del PRI; PAN y PRD, de que la banca de desarrollo apoye la recuperación económica contradice la política económica aprobada para 2010 por la mayoría de los parlamentarios, pese a que ello fue producto de pactos secretos entre el PAN y el PRI, que posteriormente salió a la luz, demostrando que el "paquete económico 2010" no respondía a ninguna lógica económica y sí a intereses de los partidos, que estaban más allá de los intereses de millones de mexicanos que requerían medidas para estimular el consumo interno, la generación de empleos y el crecimiento económico.
Hoy México parece estar ante la oportunidad de diseñar una política económica consensuada para salir de la crisis, deseo de millones de mexicanos sin empleo, pero dependerá de que los partidos políticos pongan por delante los intereses de los ciudadanos sobre los suyos, para hacer del "paquete económico 2011" y de las medidas de política económica instrumentos, el medio para superar la crisis, al fortalecer la regulación financiera, reducir las tasas de interés y los impuestos, la dependencia de la economía estadounidense, para impulsar el crecimiento económico y la creación de empleos, bajo condiciones de mayor estabilidad y certidumbre.

   

La fiesta de las cifras del crecimiento

NÚMEROS CLAROS

La frialdad de las estadísticas y lo convincente de la retórica. Hemos sonreído más de una vez con los anuncios del fin de la crisis y CNN Expansión se atreve a escribir incluso "México crece como nunca", que memoria más obtusa. El 7.6% de crecimiento registrado en su Producto Interno Bruto (PIB) en el segundo trimestre, respecto al volumen de su producción en el mismo trimestre de 2009, que fue de 8 millones 139 mil 317 millones de pesos, a precios de 2003, es obvio que hay un crecimiento ante uno de los peores trimestres en que la economía entró en recesión en 2009; pero si comparamos los 8 millones 757 mil 904.82 millones, a precios de 2003, en que creció la economía en este segundo trimestre de 2010  con los 9 millones 40 mil 647 millones de pesos del segundo trimestre de 2008, observamos que el crecimiento fue menor en 3.13%, y ya teníamos  3.5% de desempleo en ese trimestre.
El prodigio de las estadísticas es que son frías manipulables. En medio de la inestabilidad que han generado los enfrentamientos armados entre carteles, el ejército, la marina y la policía, y pese a que México hoy está en todos los medios internacionales y no precisamente porque haya ganado el concurso de la miss universo, se ha informado que de otra muy buena noticia, créalo o no, que durante el primer semestre de 2010 México logró el mayor crecimiento de Inversión Extranjera Directa (IED) en los últimos seis años, según reveló la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP); de esta forma, el ingreso a la economía por concepto de IED fue de 12.2 mil millones de dólares durante la primera mitad del año, 27.7% más que ingresado en el primer semestre de 2009, similar al obtenido en 2004. Quién asusta a los inversionistas, nadie verdad, entonces debemos creer que es mentira que se estén cerrando negocios en los estados fronterizos y México o no.
Entonces tenemos que entender que las preocupaciones de Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal (FED) y del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, porque de nuevo su economía caiga en recesión son infundadas, después que las cifras de crecimiento durante el segundo trimestre estimadas en 2.4% fueran revisadas a la baja y establecido su crecimiento en solo 1.6%, y que su programa de estímulo económico de 814 mil millones de dólares, aprobado en febrero de 2009 por el Congreso, no diera los frutos esperados, reducir el nivel de desempleo.
Los Estados Unidos y sus gobernantes pueden ser culpados de todo lo que se le pueda ocurrir, estimado lector, pero no podemos culparlos por no hacer lo que a nuestros gobernantes y a nuestro país desean. No podemos esperar que la economía estadounidense crezca para que la nuestra se recupere, ni que ellos hagan una reforma migratoria para legalizar a los millones de mexicanos que aquí se les ha negado el derecho a la educación y al trabajo, a una vida digna.
La responsabilidad por el crecimiento y el desarrollo económico y social, por el empleo y el trabajo, por la seguridad de los ciudadanos mexicanos, y por los que visitan a nuestro país por cualquier razón, es del gobierno de México y su responsabilidad es buscar los mecanismos para ello y no las justificaciones para no hacerlo, menos tratar de mantener la estabilidad y la credibilidad con cifras frías sobre una realidad que usted vive día a día.

   

Para frenar el lavado de dinero hará falta más que una Ley

NÚMEROS CLAROS

Doscientos años después del inicio de la guerra contra España por la independencia y
cien años más tarde del comienzo de la revolución de 1910, México está inmerso en una
guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado, expresión de la descomposición
de la sociedad mexicana y de la falta de alternativas de estudio y empleo de millones
de mexicanos que, ante la falta de alternativas políticas para luchar por los cambios
estructurales que exige la transformación económica y social de México, se suman cada
día a las filas paramilitares de los diferentes cárteles que operan en el país.

Ninguno de esos cárteles surgieron de manera espontanea, son la expresión de la
descomposición social que está viviendo México desde hace varios años, caracterizada por
la falta de oportunidades para estudiar, trabajar y obtener un salario digno de millones de
mexicanos. Pero también, esto es la consecuencia de la carencia de alternativas políticas
para los ciudadanos, a través de las cuales puedan luchar por la transformación del país
y no por el encumbramiento político individual y mezquino como sucede actualmente,
gracias a que los partidos políticos se han convertido en un medio para ello, aglutinando
una clase política que ha hecho de la política una forma de vida y se ha convertido en
parásito de la sociedad para servirse de ella.

Las medidas anunciadas ayer jueves por el presidente de México para luchar contra el
narcotráfico, el crimen organizado y el lavado de dinero, han sido bien recibidas por la
comunidad internacional, en medio del anuncio trágico del asesinato de inmigrantes
ilegales en Tamaulipas, que pusieron los ojos de todo el planeta sobre la evolución de los
hechos en México, y seguramente ahora será objeto de discusión entre quienes habían
criticado la falta de ellas para tocar la columna vertebral del crimen organizado: el lavado
de dinero.

El lavado de dinero, conocido también como lavado de capitales, de activos, blanqueo
de dinero o capitales, etc., es el medio por el cual se oculta la procedencia de cuantiosos
recursos financieros, originado en actividades ilegales como tráfico de drogas,
contrabando de armas, corrupción, desfalco, fraude fiscal, crímenes de cuello blanco,
prostitución, malversación pública, extorsión, trabajo ilegal, piratería, etc.. Así hemos visto
salir más de un nuevo rico de Hidalgo al concluir un sexenio y no siempre relacionado con
el crimen organizado.

Pero ahora se trata de limitar las actividades del crimen organizado, quien ha encontrado
diversas formas de lavar dinero en México, por medio de transferencias electrónicas,
cambio de dólares en casa de cambio, tarjetas de prepago, etc. El presidente Felipe
Calderón ha fincado su propuesta para luchar contra el lavado de dinero en cuatro ejes
estratégicos, que como él ha dicho, sin duda modificará “muchos hábitos de la vida
económica del país”, pero sin medidas como estas será imposible frenar lo que parece
imposible, pues como lo señala “el dinero ilícito es vital para los criminales y es vital
también para financiar sus actividades, este dinero que se obtiene de manera ilegal se
introduce de manera relativamente accesible hasta ahora en nuestra economía formal”.

Sin embargo, la iniciativa de Ley federal para la prevención e identificación de operaciones
con recursos de procedencia ilícita y de financiamiento del terrorismo, por si solo no será
suficiente para frenar las actividades criminales, hará falta no solo su aprobación por el
congreso y las correcciones correspondientes, sino también establecer los mecanismos
para aplicarla y hacerla cumplir, de lo contrario se abrirá una nueva fuente de corrupción y
una vía para fomentar en enriquecimiento ilícito de nuevos funcionarios, en un cuento de
nunca acabar en el país.

   

La crisis continúa mientras el desempleo continúe

NÚMEROS CLAROS

El desempleo es la mejor expresión de la crisis. Hemos citado ya en otro artículo como en 2009 antes de iniciar la tercera Cumbre del Grupo de los 20 (G20) en Pittsburgh, Estados Unidos, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, señalaba que Francia no saldría de la crisis sino hasta que el desempleo comenzara a bajar; pues no se podía decir que la crisis había terminado cuando el desempleo seguía aumentando y los ingresos de los hogares reduciéndose.
No hay mejor expresión para calificar la permanencia de la crisis que este criterio y no viene de un presidente de izquierda precisamente, aunque Sarkozy de pronto lo parece en sus declaracines sobre la crisis y su defensa de la reformas al capitalismo.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ha señalado que en el segundo trimestre de 2010 la tasa de desempleo fue de 5.3%, de una Población Económicamente Activa (PEA) de 47.1 millones de personas mayores de 14 años aptas para trabajar. Esta tasa de desempleo abierto sólo incluye a las personas que, al momento de realizar la encuesta, al menos hayan trabajado seis horas a la semana, pero seguramente muchos lectores jamás han sido encuestados.
Con ello, en el segundo trimestre del año habría en el país solamente 2 millones 496 mil 300 personas sin empleo; cifra que no sería preocupante si fuera real, pues países como los Estados Unidos registraron una tasa de desempleo de 9.5% en los dos últimos meses, por lo que sí su PEA es de 153 millones 560 mil personas, habría 14 millones 588 mil 200 desempleados en julio pasado. Otros países como España y Grecia registraron en el segundo trimestre tasas de 20.09% y 12%, respectivamente, que seguramente están más cerca de la realidad.
Pero todo parece indicar que, pese al los datos del crecimiento de 7.6% en el segundo trimestre de este año, la profundidad de la crisis en México es mayor de lo que se dice oficialmente y que los datos sobre el desempleo están lejos de la realidad.
La población subempleada, aquella que al momento en que INEGI levantó la encuesta declaró tener necesidad y estar dispuesta a trabajar más horas que las demandaba sus empleos en ese momento, llegó a 8.9% de la PEA, esto es 4 millones 191 mil 900 personas estaba trabajando en condiciones críticas de ocupación, que podría ser más realista que la tasa de 5.3%.
Sin embargo, si consideramos los datos que proporcionó la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) la semana pasada, donde señala que de los 20 millones de jóvenes existentes, en promedio, al menos existen 8 millones de ellos que no trabajan ni estudian y además, observamos la información de INEGI que señala la existencia de 12.8 millones de personas que laboran en la economía informal, equivalente al 27.2% del total de la PEA, al menos existen en el país 20.8 millones de personas sin un trabajo formal y 25 millones que no están plenamente incorporadas al mercado laboral formal y en consecuencia carecen de seguridad social.
Lo lamentable de estas cifras es que el bono demográfico, que debería estar siendo capitalizado por México para impulsar su crecimiento y desarrollo, para generar la riqueza sobre la cual debe sustentarse en el futuro la seguridad social, hoy está siendo tirado a la basura. La Encuesta Nacional de Juventud ha señalado que el 50% del total de los jóvenes en México están hoy sin trabajo y la mitad de los desempleados son jóvenes.
Bajo este contexto, ¿valdrá la pena alegrarnos con los anuncios sobre el fin de la crisis y el inicio de la era del crecimiento económico sostenido, cuando millones de mexicanos están desempleados y marginados de las estadísticas laborales, muchos de ellos empujados a engrosar las filas del crimen organizado?
Creo que el presidente de Francia es sensato cuando dice que la crisis habrá terminado cuando cese el desempleo y en México cuando reduzca el impacto del crimen organizado y la deliencuencia sobre los ciudadanos, sobre la sociedad, o al menos es más realista esa postura del presidente francés que festejar el fin de la crisis, cuando millones de hombres y mujeres se ven enfrentados al hambre o a delinquir para sobrevivir.

   

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