Martes, Septiembre 07, 2010
   
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Martín Peralta

Dios sigue siendo Niño

POR EL CAMINO

Hoy es de los mejore días del año, hoy es Día del Niño, de los que son niños, de los que fuimos niños y de los que vienen en camino y serán niños. Decía José Martí que ser niño es vivir en la isla dorada de la felicidad, y si no es así por problemas de hambre y de violencia, pues deberíamos hacer todo lo posible porque así suceda.
El niño es sinónimo de felicidad; y se resiste a cambiar su manera de ser, pasarán muchos años y “enseñanzas”, regaños y deberes de padres y maestros para transformar aquellas caritas alegres en rostros adustos, en máscaras de ira y de tristeza.
Los niños en verdad viven en una isla encantada, donde no existen horarios ni obligaciones; duermen cuando les da sueño y comen cuando les da hambre.
Su casa es el mundo y el parque es una inmensa selva donde descubren las hormigas que trabajan y llevan sus cargas en fila india; luego, para ellos,  un balón será el juguete más bonito sobre la tierra.
Hace mucho tiempo o hace poco tiempo, no recuerdo exactamente cuándo pues el tiempo de los sentimientos es relativo, para mi niño la tierra entera era un gran campo de futbol, y para ello cargaba a todas partes una cajita de zapatos donde había dibujado un campo de futbol con sus porterías y dentro sonaba todo el tiempo una canica que se disputaban dos muñequitos, y mientras se enfrentaban los jugadores, desde arriba una voz tronadora narraba las incidencias del partido.
Luego, un poco más grande, dejó su caja y los monos a un lado, pero siguió jugando futbol con la misma alegría del niño que ha llevado siempre dentro de su alma. Las niñas son más de organizar, de dar cariño a sus muñecas, de bañarlas y enseñarles modales, bueno al menos así era hasta hace poco tiempo mi niña la menor, porque a la grande le gustaba más el balón y el basquetbol, aparte de la música y los amigos.
Hoy es un día grande, no de tristezas. Por eso se siente algo muy fuerte en el estómago y en el corazón el saber de niños que son usados por delincuentes para robar, para asesinar. Con estos desalmados, Dios no debería tan sólo atarles una piedra para que se hundan en el cieno, sino dos  y hasta mil piedras. Misma lección debería repetirse para los pederastas.
Pero tal vez Dios no sabe de estas cosas. Porque veánlo bien, Dios no es adulto, ya que cuando se le ocurre jala del perchero una bata, se la viste y se pone a pintar en el cielo amaneceres con amarillos luminosos con colores naranja, usa para ello grandes pinceles y hace lo que le place. Pero a veces se desespera y entonces usando sus pequeños manos de bebé decide poner en el horizonte jirones malva,  rojizos y amarillos.
Por eso Dios comprende tan bien a los niños, porque sin decirlo Él es uno de ellos y le gusta jugar a las escondidas y a “tú las traes” y al futbol también. Y aunque también sabe de tristezas, prefiere ser Niño.
La  niñez no siempre corresponde a la edad cronológica; he conocido a personas mayores que en realidad eran niños; he conocido a ancianos que nunca les animó la ira ni la venganza, pero sí jugar cartas y contar episodios históricos de Francisco  Villa... He conocido gente que supuestamente era grande, pero se emocionaba con un libro y platica y juega de igual a igual con los pequeños.
Aunque suene reiterativo ¡Felicidades a los felices que son los niños! Hoy es día de los latosos, de los que corren al parque a ensuciarse los pantalones, de las pequeñas que llenan las casas de alegría y pintan todas las almas de colores; hoy es su día y siempre, porque cubren a nuestro México de esperanza; porque a pesar de que para muchos el dinero y la muerte sea su meta, los pequeños nos rescatan de la impotencia en que nos ha sumido la delincuencia, de la injusticia, de la impunidad. Vivan los niños y las niñas, vivan sus travesuras, vivan sus pocas palabras que nos llenan las almas de amor.

 

¿El país se pierde.?

POR EL CAMINO

¿Qué quedará para nuestros hijos después de la guerra interna que se libra en México? Qué quedará para nuestros hijos, de todos los mexicanos: para los hijos de los trabajadores, para los hijos de los profesionistas, para los hijos de los militares, y para los hijos de los políticos, para los hijos de los policías y hasta para los hijos de los delincuentes.
Nadie puede vivir en medio de la violencia tan extrema, tan sanguinaria, tarde o temprano la mano del oso termina por dañar a algún familiar, a algún conocido y en general deja daños que no se pueden aliviar, porque se daña el presente y el futuro de México.
Más de 20 mil muertos es el resumen de la guerra que libra el presidente Calderón contra el crimen organizado, “apenas el 10 por ciento de los muertos han sido civiles”,dice tranquilo el mandatario. Lo que no recalcó es que la mayoría de los desaparecidos eran jóvenes que tenían una vida entera y que quedaron borrados por ráfagas de balas, ellos también eran el futuro de México, que ya no existe.
Somos un país que está asesinado a sus hijos. No necesitamos de gente extraña, entre mexicanos nos estamos haciendo sufrir de la peor manera y quien empezó la batalla en el gobierno ya no puede seguir con ella. El secretario de la Defensa, confiesa que algunos generales ya no quieren seguir con los enfrentamientos.
Si de por sí estaba difícil el panorama por tanto desempleo, ahora está peor por la violencia incontenible. Y la pregunta que nos hacemos es ¿qué clase de país vamos a dejar ahora a nuestros hijos?
¿Se acostumbrarán más aún a la muerte? ¿Se acostumbrarán más aún a la barbarie? ¿El país algún día podrá recobrarse de las pérdidas?
En cualquier guerra el país pierde, algunos, sólo algunos ganan. El presidente Calderón decidió sacar a las calles a los soldados en una gran cantidad y todo ello, por sus altos costos, ha terminado por dañar a la economía del país.
Tal pareciera que el país se pierde... que nuestro país se está yendo al caño con todos nuestros sueños y aspiraciones, porque ha ganado la ambición y la muerte y el gobierno ya no gobierna. Pero esto no es ninguna esperanza y no podemos pensar así; por el contrario, debemos creer que la problemática actual tiene solución y que la solución no debe ser la muerte.
Pero para ello debe estar al frente un hombre patriota, comprometido con los más pobres para que dejen la desesperación y no crean que el único camino es la muerte y la violencia. Se necesita de un hombre o una mujer que crean que lo más importante es la patria. Mientras, es tiempo de seguir trabajando y estudiando porque México necesita de los mexicanos.

   

Slim, el más rico del Mundo; en un pueblo de “jodidos”

Por el Camino

En forma indiscutible Carlos Slim se ha convertido ya en el hombre más rico del mundo, pues en tan sólo un año incrementó su fortuna en 18 mil 500 millones de dólares para llegar a 53 mil 500 millones de dólares y todo (o buena parte) a costa de un pueblo de “jodidos”, como diría Javier Aguirre, el técnico de la selección futbolera.
Pero cómo no va a incrementar su fortuna desmedida Slim dejando atrás a Bill Gates y Warren Buffet, si con Teléfonos de México hinca el diente a todos los millones de mexicanos que mes con mes nos formamos para abonar al “dios del dinero”. Telmex y Telcel están entre las compañías telefónicas fija y móvil más caras del orbe.
No es posible que sigamos pagando grandes cantidades de dinero por el teléfono como si estuviéramos rentando un departamento, lo mismo sucede con el celular, un artículo que se ha convertido en indispensable o por lo menos hemos creído que lo es.
Así pues, la revista Forbes ubica ya a Slim como el más acaudlado seguido por Gates por tan sólo 500 millones de dólares. Recordemos que Carlos Salinas de Gortari vendió Telmex a Slim a pesar de que la empresa siempre trabajó con números negros (es decir con ganancias) y que el actual multimillonario pagó con las mismas utilidades que ya obtenía de Telmex.
El hombre obtiene dinero hasta por respirar, pues además de las empresas de comunicación posee infinidad de negocios en México, centro, sudamérica y EU, apero sobre todo en nuestro país es donde más sangra a la gente.
Dicen sus defensores que Slim ayuda con becas, ayuda con el Teletón, etc., pero en nada se comparan estas limosnas con las grandes cantidades de recursos que obtiene de los bolsillos de los mexicanos. Si de verdad quiere ayudar y no sólo medrar con México, que deje de cobrar la renta del teléfono, pues resulta incomprensible que cobre una renta por un teléfono que pagamos de contado; si de verdad quiere ayudar que cobre lo justo en las tarifas, pues resulta que un tercio del salario se esfuma en pagar este servicio.
Pero no, Carlos Slim seguirá medrando con los mexicanos hasta donde pueda o hasta donde lo dejen, porque está acostumbrando a hacer su voluntad con su monopolio, sin que nadie le ponga límites. Tiene razón Javier Aguirre, somos un pueblo de jodidos, no tan sólo por pobres, sino por dejados, porque el teléfono es carísimo y nadie dice nada, porque suben la gasolina cada mes y nadie expresa por lo menos un lamento de ¡ay!
Y en medio de tantos abusos de este rey Midas, de los políticos y la delincuencia, estamos todos los mexicanos.

   

Con el I Pad y el Kindle, ¿desaparecerán los periódicos?

POR EL CAMINO

Cuando recientemente Steve Jobs, dueño de Apple, presentó su última novedad: el  iPad, quedamos asombrados por presenciar el futuro hoy mismo. El ipad que para muchos es el iPod agigantado, pero que en realidad tiene todas las funciones del anterior aparato y más, viene a sumarse a todos los artilugios que ha inventado este hombre y su equipo.
Ver lo que hace el iPad es asomarse al futuro. Creo que el mundo de la última década ya no se parece en nada al de antes y es precisamente por estas computadoras que ha cambiado todo.
En una pantalla tamaño carta, la gente ya no tendrá necesidad e cargar con libros, revistas, periódicos, lap top, etc. En este pequeño rectángulo se tiene todo y más.
Se me ocurre que en principio para los estudiantes la iPad será imprescindible, ya no habrá necesidad de cargar con las libretas, simplemente sacarán su pantalla y anotarán allí todo, igualmente en ella cargarán hasta mil 500 libros, además de revistas y periódicos; pero también podrán ver videos y películas y tendrán allí mismo música.
Obviamente podrán aprovecharla los maestros y toda la gente en general. Es decir profesionales en todas las áreas y obviamente en la comunicación de noticias. Por ello cabe la pregunta: Y ante este nuevo invento, ¿cuál será el papel de los periódicos y revistas? ¿Van a desaparecer?
Creo que no, el papel de los periódicos en la era actual seguirá  quién sabe por cuantos años más y me refiero a su función como medio de comunicación pero también precisamente al uso de papel; es claro sin embargo que en determinado tiempo sí irán desapareciendo, primero porque resultarán imprácticos y en segundo lugar porque cada vez será más difícil conseguir papel, será más caro y escaso.
Sin embargo, como me dijo un compañero del trabajo: “tal vez ya no se haga el diario en papel, pero alguien tendrá que hacer las notas y los reportajes y alguien tendrá que tomar las fotos”. En efecto, cambiará la forma de llevar la noticia, pero el periodista seguirá existiendo, el periodismo en general seguirá existiendo. Decía un teórico que el medio determina la forma de hacer periodismo, y estoy de acuerdo en ello en parte, porque obviamente estos medios obligan a realizar todo más rápido e inmediato, pero esto no quiere decir que se haga mejor.
La televisión es un ejemplo, lleva la información de manera casi inmediata, lo que obliga a los espectadores a “tragarse” la información muchas veces sin reflexionar, sin hacer ningún tipo de críticas, lo que va en detrimento del objetivo del periodismo que es mantener a la comunidad bien informado.
El periódico y las revistas tienen la ventaja de permitir a los lectores leer con más tranquilidad, con más calma, lo que los deja en libertad de reflexionar y criticar mientras doblan el ejemplar. La televisión no lo permite, pues una vez que dan la noticia pasan de inmediato a otra cosa.
Así pues, creo que sin lugar a dudas el iPad y el Kindle (lector de textos) son ya el futuro hoy mismo para llevar a la gente los textos, pero por más sofisticados que resulten, lo importante no son ellos por sí mismos, sino su contenido.
En todo caso resultan un complemento de los periódicos y libros. Muchas veces se dijo que la televisión y la radio y luego la computadora iban a acabar con estos, y resulta que no ha sido así; creo que todo se complementa y que por el momento seguiremos viendo los diarios, revistas y libros como hasta ahora los conocemos. Indudablemente llegará el día en que el papel sea innecesario y todos tendrán su “tablero” de iPad o Kindle, pero la gente seguirá leyendo que es lo importante.
Por otro lado, estos inventos no son tan caros, por lo que su uso será cada vez más frecuente, sin duda.

   

Haití y los medios de comunicación

Por el Camino

En una tragedia como la ocurrida el 12 de enero en Haití, donde se han contado  hasta el momento 75 mil muertos, pero que puede llegar la cifra hasta los 200 mil, salen a la superficie infinidad de vicios ocultos del gobierno y de la gente, pero también acciones humanas que llegan al heroísmo.
De hecho Haití, considerado como el país más pobre del Continente Americano y uno de los cuatro más atrasados del mundo, no tuvo gobierno para responde a la emergencia. Estados Unidos tuvo que llegar con miles de soldados para poner orden, lo cual no gustó a muchos haitianos ni a presidentes latinoamericanos como Evo Morales, de Bolivia y Hugo Chávez, de Venezuela, quienes consideran la llegada de los militares norteamericanos como una invasión u ocupación.
Como ocurrió en México en 1985, brotó lo mejor y la peor de la gente, pero también de los periodistas quienes buscaron afanosos llevar algo nuevo al voraz público mundial. Como en cualquier actividad, hay periodistas honestos y quienes no lo son, hay quienes trataron de llevar información veraz al público y otros quienes buscaron el lado más “amarillista”, disfrazado de humanismo, para ganarle a la competencia.
Se llegó al extremo por parte de un reportero de televisión mexicano que metió como pudo el micrófono para tratar de entrevistar, en vivo y en director, a una pobre persona que estaba atrapada bajo los escombros.
Y otro más que tomó de las manos a niños sobrevivientes y los llevó a una camioneta para darles “algo de comer”. Estas imágenes duelen más por la hipocresía que entrañan, pues el hombre del micrófono sabía perfectamente que unas galletas o leche que les diera, no les iba a resolver de ninguna manera su problema por la noche o al otro día. Pero hizo su dizque “hazaña” frente a las cámaras para que la gente admirara su supuesta “humildad” y “solidaridad” con los niños que habían quedado sin nada en Haití.
Decía el periodista polaco Ryszard Kapuscinski, que una periodista debe comprometerse siempre con los más pobres y para ello es necesario vivir con ellos para sentir lo que sienten, comer lo que ellos comen y padecer el estado de violencia o necesidad profunda en que ellos viven.
No estoy diciendo que los periodistas que llegan a Haití, tengan que quedarse años con la gente, pues no es el caso, pero sí deben tener respeto por lo los haitianos en estos momentos de dolor, no es posible ni concebible que un reportero mexicano meta por un hoyo el micrófono para recoger los lamentos y el dolor humano, sólo para colocar a su televisora por arriba de la otra en el ranking.
El periodista cumple, sin duda, con una misión importante en estos casos de desastre: comunica a todo el género humano de lo ocurrido, de lo que necesita la gente en desgracia, de las medidas de urgencia que deben tomarse para evitar epidemias y hambruna. Pero, creo, debe hacerlo con respeto a la condición humana, informar con mesura, sin inventos, sin gritos, con humanidad. Ponerse en el lugar de la gente que sufre, porque el periodista está un tiempo allá, medio come tres días, pero regresa como héroe a su estación de televisión y vuelve a comer bien.
Debemos todos tomar en cuenta que Haití es un país real, con gente real que está sufriendo a la que hay que ayudar en lo que podamos y los periodistas también deben entender esto mismo.

   

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