Blinda SRE informes de su embajada en Estados Unidos III
Escrito por Edmundo Ramírez Domingo, 13 de Junio de 2010 22:55
La atención a la situación de los connacionales presos en Estados Unidos fue objeto, el 4 de marzo de 2007, de una denuncia que realicé como Diputado Federal. En esa ocasión, afirmé que el gobierno federal era “indiferente” ante lo que viven unos 32 mil mexicanos presos en cárceles estadunidenses.
Precisé que esos mexicanos “no tienen el apoyo del Ejecutivo federal para garantizar sus derechos”. Insistí en que el gobierno mexicano debía dar seguimiento adecuado a la situación jurídica de los detenidos, procurar la liberación de los inocentes y defender los derechos humanos de todos esos connacionales.
Los principales delitos por los que son condenados los mexicanos en aquel país son: narcotráfico, tráfico ilegal de personas, homicidio, robo, prostitución, accidentes de tránsito y trata de mujeres.
Meses después, el 7 de noviembre de 2007, el boletín de Democracy Now, órgano oficial del Partido Demócrata, informó que más de 30 mil inmigrantes –la mayoría indocumentado– estaban presos en Estados Unidos; indicaba que esa cifra de inmigrantes presos en cárceles estadunidenses no tenía precedentes y el Partido Demócrata reconoció la cifra que anuncié meses antes. Ese medio estimó que 4 mil de estos detenidos permanecían en California y atribuyó el aumento de los inmigrantes presos al debilitamiento del programa denominado “Atrapar y Liberar”, que aplicó el Departamento de Seguridad de la Patria.
En el mismo artículo, el boletín refería que las empresas privadas contratadas por la Agencia de Ciudadanía y Servicios de Inmigración aumentaron los contratos multimillonarios que suscriben con el gobierno federal, para transportar y mantener en prisión a estos indocumentados. “Esta política produce sobrepoblación de las cárceles y reduce la atención médica para esos detenidos”, concluía Democracy Now.
Dos años después de mi denuncia y de lo publicado por el órgano de difusión del Partido Demócrata, la Cámara de Senadores de México acordó crear un grupo plural de trabajo que diera seguimiento a este tema y vigilara el respeto a los derechos humanos de los mexicanos detenidos en prisiones de Estados Unidos. El 23 de abril de 2009, se convino que ese grupo se coordinaría con el Ejecutivo Federal “para diseñar una estrategia que salvaguarde los derechos” de los mexicanos conforme a las normas y procedimientos internacionales, sin importar su calidad migratoria o situación jurídica.
Unos días después, el 28 de noviembre de ese año, Carta Mesoamericana, organización de información y servicios para las comunidades de migrantes, anunció que el punto de acuerdo que expuse en la Cámara de Diputados, sobre la demanda de atención médica para los mexicanos en cárceles o centros migratorios de Estados Unidos, era exigido por la Dirección General de Protección Consular.
El antecedente de tal reclamo se remontaba a la tarde del 29 de junio de 2009, cuando Evodio Abad Castillo fue encontrado muerto en su celda de la prisión del condado de Warren. Este jardinero de origen mexicano, de 51 años, cumplía el cuarto día de una pena de cinco días por conducir sin licencia. Según Jay Walker, del espacio electrónico “105.3 WOW Country”, en su edición del 12 de septiembre de 2009, el dictamen de la autopsia reveló que Abad murió de “causas naturales”.
A su vez, José Miguel Vivanco, director en México de la organización Human Rights Watch, denunció la recurrente falta de servicios de salud al interior de las cárceles estadunidenses. Consideró que el gobierno mexicano debía exigir al país vecino atención médica a sus connacionales: “El gobierno tiene la principal herramienta, con sus relaciones bilaterales con Estados Unidos, para exigir esa atención médica a los mexicanos que residen allá”.
