Martes, Septiembre 07, 2010
   
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Rocio Martínez

HAY Festival

EL ÁGORA


Del 15 al 18 de julio se llevó a cabo el festival de literatura HAY FESTIVAL en la hermosa ciudad de Zacatecas. Muchos escritores se reunieron para comentar en mesas redondas temas sobre literatura, arte, cine, edición y hasta fútbol. Es la primera vez que este festival nacido en Inglaterra sucede en México.
La idea es que ciudades pequeñas que ofrezcan la belleza de la localidad acojan a decenas de escritores, tanto locales como internacionales, y que se abra la discusión frente a un público que para sorpresa grata de todos, fue amplio, y cabe mencionar que cada evento del festival tiene un costo de 30 pesos.
Hermosos espacios zacatecanos abrieron sus puertas para que  escritores de la talla de Javier Cercas, Juan Cruz, Sergio Ramírez, Jorge Volpi, Juan Villoro, Guadalupe Nettel o Alejandro Zambra por mencionar algunos dejaran fluir las ideas. Algunos invitados especiales como Luis Eduardo Aute, Eduardo Sacheri o Sasha Sokol hicieron que la diversidad permeara el ambiente.
Películas como El secreto de sus ojos con la presencia del guionista Eduardo Sacheri; o Velódromo con la dirección del escritor chileno Alberto Fuguet fueron proyectadas, al igual que el cortometraje sobre Roberto Bolaño dirigido por Ricardo House y apoyado por Canal 22 cuya primera exhibición fue en este festival.
No podían faltar la música como en el concierto de Bob Geldof cuya labor social ha sido tan reconocida como su música a nivel mundial; el arte, con una magnífica exposición de Brian Nissen titulada La magia de los códices, una mirada contemporánea sobre antiguos códices de los pueblos indígenas, concretamente la admiración de este artista inglés-mexicano por los tlacuilos lo ha impulsado a crear estos códices en forma de biombo con temáticas diversas para lo cual, el artista ha inventado un concepción única con un vocabulario visual propio; y la fotografía, con el famoso "fotógrafo de los escritores", Daniel Mordzinski quien trabaja desde hace treinta años en un ambicioso "atlas humano" con protagonistas de la literatura iberoamericana.
Un festival muy completo que inició en la ciudad inglesa de quien toma el nombre, Hay, pero que ha recorrido muchas bellas ciudades del mundo como Segovia, España, o Cartagena en Colombia y que ahora también ha llegado a nuestro país y esperemos que lo tengamos por aquí el año próximo para que todos los mexicanos podamos visitarlo.

 

Ya tenemos las voces del bicentenario

EL ÁGORA

Hace ocho semanas por este mismo medio, les contaba sobre el proyecto del canal 22: Ópera prima. Las voces del bicentenario. El domingo pasado, la gala que como cada semana podíamos apoyar a nuestros favoritos, llegó a su fin. En el teatro de las Artes (CENART) y en vivo, el escenario se vistió de rojo, la orquesta se afinó bajo la dirección del maestro Barrios y los cinco finalistas, más nerviosos que nunca debieron enfrentarse a un jurado frente al que nunca habían cantado. La política del canal 22 decidió que para garantizar la transparencia del concurso, desde la semifinal ninguno de sus maestros iba a ser jurado, y que además, se cambiarían semana a semana para que resultara imparcial. Cada gala, los participantes empezaban "de cero" ante el jurado pero no por ellos mismos que durante la estancia en la academia operística, guiados por profesores de lujo, experimentaron una evolución no sólo vocal sino de interpretación. Los espectadores que seguimos semana a semana este reality show de ópera pudimos notar con asombro como cada domingo, la competencia se ponía más y más reñida debido a la calidad de los cantantes. Así son los concursos, algunos se tienen que ir a casa pero nada es razón suficiente para dejar de cantar ya que todos los que participaron tienen talento para hacer una buena carrera. Cinco fueron los que se disputaron los tres primeros lugares que gozaban de premios de máximo nivel, no sólo por las becas (primero lugar, 30 mil pesos durante tres años; segundo lugar, 30 mil pesos por dos años; tercer lugar, 30 mil pesos por un año) sino muchas oportunidades y premios que se fueron acumulando, como una audición con Plácido Domingo para el primer y segundo  lugar, o actuaciones en varios estados de la República, un papel para el primer lugar en la ópera de Massy en Francia, y por supuesto, el concierto del bicentenario. Oficialmente, los cinco son esas voces: Paty, Alán, Linda, Ángel y Lety. Y en un concurso no podía faltar la participación del espectador quienes tenían el poder de otorgar el premio del público dotado con 50 mil pesos y que fue para Alán quien a lo largo de las galas conmovió a chicos y a grandes con su potente voz, con su inteligencia para hablar, con la luz que irradia hacia el exterior aunque él esté imposibilitado para ver. Les deseamos lo mejor a los ganadores, que no se condicionen sólo por el concurso sino que sea un aliciente para volverse imparables llevando la ópera por nuestro país y las voces mexicanas al extranjero. Creo gracias a proyectos como éste, todos aprendimos un poco de ópera, ese género que a veces resulta tan lejano y sin embargo, es tan intenso, transmite tantas emociones que al final no es tan difícil identificarse con un aria como se piensa. Una buena manera de promover el arte en todas sus expresiones es utilizando plataformas contemporáneas, populares que el público ya tenga asimiladas y transmitirle contenidos de calidad. Sin duda, Ópera prima fue un gran proyecto que se realizó con éxito, esperamos ver una segunda temporada.

   

Descanse en paz

EL ÁGORA

La semana que ayer concluyó cerraba con un domingo de luto. A unos días de la muerte del premio nobel, José Saramago, despedido en Lisboa con los máximos honores, nuestro país pierde uno de sus intelectuales más importantes de la historia del siglo XX: Carlos Monsiváis, "Monsi" con cariño. Velado en Bella Artes, acompañado por las autoridades gubernamentales como el Secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio (quien no fue muy acogido por los asistentes), Consuelo Sáizar, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, y por supuesto, gran parte de la comunidad intelectual y artística mexicana que desfilaban en torno al féretro para darle el adiós al escritor mexicano.
El discurso más conmovedor fue el que dio Elena Poniatowska, amiga personal del escritor quien se preguntaba: "¿Qué vamos a hacer sin ti Monsi, si eres el enfrentamiento más lúcido al autoritarismo presidencial, el enfrentamiento más lúcido a las actitudes absurdas, cuando no corruptas de las dos Cámaras, el enfrentamiento más lúcido a los abusos del poder".
Lo cierto es que la opinión de Monsiváis era una pieza clave recurrente para la crítica mexicana, no sólo literaria, sino de todo tipo, social, político, histórico bajo una perspectiva peculiar, inconfundible y asequible para todo tipo  de público.
A pesar de la extensa bibliografía publicada que tenemos de Monsiváis, lo cierto es que resulta prematuro calcular el volumen de su obra dado que gran parte de sus textos están publicados en revistas y periódicos y seguramente habrá más de un editor que se dé a la tarea de la recopilación póstuma del autor y veamos obras completas circulando en las librerías.
Monsiváis constituía una de las venas de la ciudad de México y que ahora deja un vacío que termina con él y que no sería posible llenar, debido a que en él se agota una figura intelectual heredada directamente del siglo XX y que las estructuras del siglo XXI no permiten repetir.
Sus cenizas reposarán en el Museo del Estanquillo, lugar que nos hereda al igual que su obra literaria. A diferencia de otros mortales, los creadores tienen la posibilidad de permanecer a través de su obra, las personas fallecen y con ellas sus memorias personales, sus vivencias, sus creencias políticas y religiosas, la muerte disuelve la izquierda o la derecha, no así sus creaciones que forman parte de la historia y que a través de la lectura, la contemplación, los estudios, las críticas posteriores a la existencia de un ser humano concreto, logran de alguna manera la inmortalidad o al menos lo que más se acerca a ella. Descanse en paz, Monsi y viva eternamente a través de su literatura.

   

Entregado: el premio José Donoso para un escritor mexicano

EL ÁGORA

El pasado jueves 10 de junio, en la ciudad de Santiago de Chile, entre el clima invernal y la recuperación social del terremoto, fue entregado el premio José Donoso otorgado el año pasado a un escritor mexicano, Jorge Volpi. Este premio por trayectoria literaria en el que se reúnen un grupo de jurados chilenos y extranjeros y deciden de, entre todos los escritores de Iberoamérica, qué autor destacado merece ser acreedor a este galardón que entre la Universidad de Talca y el Banco Santander llevan diez años entregando. Entre los predecesores de Volpi están el mexicano, José Emilio Pacheco, la chilena, Isabel Allende o el español, Javier Marías. Es nuestro escritor mexicano el más joven de edad en recibirlo, los jurados reconocieron su extensa obra literaria como una de las más importantes en la literatura actual. Entre los asistentes a la entrega del premio, estaba la hija de José Donoso, importante escritor perteneciente al boom latinoamericano y figura de autoridad literaria en Chile de quien el premio lleva el nombre, Pilar Donoso quien recientemente ha publicado un libro en su país natal con bastante éxito y buenos comentarios, titulado Correr el tupido velo (Alfagura, 2010) que recopila diarios del escritor y de la esposa de Donoso recreando la figura de su padre y de sí misma a través de estos diarios. El discurso de Jorge Volpi en el acto de entrega del premio trató precisamente de la amistad literaria, del hecho individual que implica la creación literaria y la manera más redituable de compartir para los escritores es a través de amistades que comparten con ellos el gusto por la literatura, por la creación. De la gran amistad que hubo entre Fuentes y Donoso se crearon lazos no sólo de amistad entre dos individuos sino que favoreció el contacto literario, la “contaminación” ideológica, formal, la inspiración, la literatura vida y en movimiento. Asimismo, Jorge Volpi pertenece a la llamada Generación del Crack, movimiento que surge más como una amistad entre sus integrantes y que como tal, sigue funcionando y en contacto hasta el día de hoy. Es así también como Jorge Volpi llegó a Donoso, gracias al escritor mexicano, Eloy Urroz quien a los 19 años fundó junto con Volpi y Padilla un taller literario y entre sus lecturas recomendadas estaba la literatura de Donoso, por eso, como hecho simbólico, Volpi relató como anécdota que mientras paseaba por las librerías de viejo de las calles de Santiago, se encontró en una de ellas un libro de Donoso, La misteriosa desaparición de la marquesita de Loria, una primera edición autografiada por el propio autor. Sin duda, una coincidencia apropiada, de esas que parecen encerrar un mensaje, una especie de destino que está presente en la vida de los seres humanos y atrapado en la literatura.

   

Sobre Abel, primer largometraje de ficción de Diego Luna

EL ÁGORA

Reconozco cierto escepticismo para ir a ver la película dirigida por Diego Luna, quizá simplemente pensaba en las películas en las que él ha actuado (pensemos, por ejemplo en Rudo y cursi) aunque esto también generó curiosidad para decidirme por esta película entre todas las opciones de la cartelera.
La trama inicia en un hospital que luego asumimos psiquiátrico, cuando le dan el alta a Abelardo Serna (Christopher Ruiz-Esparza) cuya madre (Karina Gidi) que lo espera, recibe con angustia las instrucciones del doctor para tomarse “la medicina” mientras se van a casa en una colonia olvidada de la ciudad de Aguascalientes, lugar de recuerdos del propio director quien vivió una temporada en su época de infancia.
El niño es autista, de entrada, esto remite a un microcosmos cerrado que representa un reto para la familia en el trabajo de integración. Su hermana, Selene (Geraldine Alejandra) y el pequeño, Paúl (Gerardo Ruíz-Esparza) tendrán que hacer un esfuerzo por ayudar a la madre a cuidar de la familia y del pequeño con atención especial (no va a la escuela, no se comunica) con grandes esfuerzos económicos ante la ausencia paterna.
Abel es un voraz espectador de televisión, películas mexicanas, principalmente que lo ayudan a recuperar el habla. Pero lejos de presentarse una mejoría, el niño transita de la incapacidad congénita de establecer contacto verbal a una patología esquizofrénica en la que está convencido de que su rol es el de padre de familia. Su lenguaje imita a las figuras masculinas de las cintas mexicanas (La oveja negra, de Ismael Rodríguez, 1949) lo cual, a la tragedia patológica del niño y el drama familiar, añade comicidad a las situaciones vividas por los miembros de esta familia.
Mientras la madre oculta al médico la situación de Abel; el padre biológico, vuelve después de dos años de ausencia acentuando lo cómico de la situación pero también lo terrible que para la familia fue el abandono del padre, las circunstancias de su ausencia y la interrupción que causa en las vidas de todos su regreso. Como Abel comparte la cama con su madre, el padre apenas puede justificar su presencia, como primo de la madre y dormir en el sillón. La situación incestuosa está sutilmente tratada con la inocencia infantil que Abel muestra a pesar de que se porta como adulto.
Creo que Diego Luna muestra una madurez fílmica sorprendente, una película íntima con grandes actuaciones (los niños están verdaderamente excelente)  que logra una gama de emociones en el espectador que van de la risa al llanto introduciéndote en la verosimilitud de una idea que de entrada parece descabellada. El cine mexicano también es capaz de mostrar una cinta hecha fuera de la ciudad de México y fuera también de los tópicos mexicanos y competir con cualquier largometraje internacional. Exhibida en el festival de Cannes de este año, recomendamos ampliamente que con esta película, sí apoye al cine mexicano y la vaya a ver, pasará un buen rato.

   

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