Martes, Septiembre 07, 2010
   
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Javier Peralta

RETRATOS HABLADOS

* Adiós al “descarado priísta”

"Yo he sido un descarado y un decidido priísta, y nunca dejar de serlo.”
Guillermo Rossell de la Lama, ex gobernador de Hidalgo

La mayoría de los gobernantes que ha tenido el estado de Hidalgo sufren, o al menos lo aparentan, el uso del poder. Les preocupa parecer adictos al mismo o indiferentes, de tal modo que en esa justa medianía que recomiendan los filósofos en la materia, padecen el no saber si lo hacen bien o mal.
Pocos son los que de manera abierta, descarada igual que su militancia a un partido (y utilizo la palabra descaro en el tono festivo del ex mandatario), hacen evidente el gozo que les provoca el ejercicio abierto, sin cortapisas de ningún tipo, del poder. Guillermo Rossell de la Lama, sin duda, fue uno de ellos, porque en cada uno de sus actos disfrutaba la posibilidad de ser la última palabra en todo.
Llegado a Hidalgo procedente de la capital del país para gobernarlo de 1981 a 1987 por decisión del entonces presidente, José López Portillo, representó el único y auténtico receso en la hegemonía del Grupo Huichapan, para dar vida a una era que se caracterizó por un febril trabajo en obras, y el estilo más alejado de cartabones para gobernar.
Para algunos, especialmente sus funcionarios, habrá sido un sexenio en que día y noche se mantuvieron al filo de la navaja, porque obra mal hecha que alguien denunciara, era motivo para que en plena audiencia pública de cuarto piso fuera corrido por Rossell de la Lama, ya no sólo de su gabinete sino del territorio hidalguense.
Lo primero era llamar a su jefe de ayudantía de sobrenombre “Lobo”, y girar instrucciones:
-¡Me buscan a ese cabrón (el secretario señalado como ineficiente) y lo sacan de mi estado, no lo quiero volver a ver!
Muy probablemente el personaje condenado al ostracismo aparecería pasada la tormenta en otro evento, pero nadie le quitaba el gusto a grupos de campesinos que se especializaron en hacer denuncias públicas, que su palabra había sido escuchada y por lo menos unas horas el acusado padeció como un condenado.
Sin embargo, su administración marcó el inicio de la modernización de la capital del estado, Pachuca, para ser considerada en sentido real una capital, y no el pueblote de calles estrechas sin aspiraciones de ningún tipo.
Los que lo recuerdan lo relacionan siempre con obras y el carácter dominante del que siempre daba muestras: “ese sí fue cabrón, bien cabrón”, expresan.
Hombre millonario de nacimiento, Rossell de la Lama no estuvo ligado a mala fama por algún enriquecimiento inexplicable, tal vez no así varios de sus funcionarios, pero él, directamente, no.
Arquitecto de profesión, con obras monumentales como lo que fue el Hotel de México, el Polyforum Cultural Siqueiros, entre muchas otras, quiso hacer de todo el territorio hidalguense una especie de laboratorio para los sueños que todo experto en planeación tiene.
La región Huasteca, en llamas cuando tomó posesión por la disputa de tierras, vio la instalación de los tres poderes en la plaza principal de Huejutla, luego de que el gobernador Rossell decidió tomar esa acción, que finalmente terminó con verdaderas olas de crímenes a manos de guardias blancas de caciques de la zona.
Poseedor de un singular desparpajo para hablar, Rossell de la Lama llegó a Hidalgo sin grupo político y se fue sin grupo político.
Hombre hiperactivo, cuentan algunos, al momento en que el descanso obligaba a todos a serenarse, gustaba de salir en un jeep pequeño, trepar a cuanto funcionario encontraba, y supervisar obras a 100 kilómetros por hora y divertirse en ver quién duraba más tiempo sin caer cuan largo era a lo largo del trayecto.
Y por supuesto la respuesta del secretario o titular del Poder Judicial, que con la cara raspada y a veces un brazo quebrado, todavía le decían: “¡qué buen golpe señor gobernador, qué buen golpe!”.
Ayer, a los 85 años de edad, Guillermo Rossell de la Lama, murió en la ciudad de México.
Mil gracias, hasta mañana.
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RETRATOS HABLADOS

* Dehesa, se murió en Día de Informe

Germán Dehesa murió el día de ayer.
Tenía cáncer.
Justo cuando Felipe Calderón rindió SU informe de gobierno, ante SUS espectadores, y habló de SUS logros en un país en el que no pasa una hora sin que se informe de nuevas matanzas a lo largo de su territorio.
Hombre de letras, poseedor de un profundo sentido del humor pese a la tragedia propia que vivía, y la que padecemos los mexicanos ante el temor y la zozobra, tenía la capacidad de mirar la realidad desde una óptica en que era posible entender la tristeza pero a partir del buen humor que nunca perdió.
“Cuestiones de amor” y “No basta ser padres”, son algunos de sus libros que, no soy nada novedoso en la recomendación, habría que leer como un mínimo homenaje al escritor.
Fue la suya una tarea cotidiana, de periodista, que se podía encontrar en su columna “Gaceta del Ángel” del matutino “Reforma”, hecha con la prisa propia del trabajo en periódicos, pero plena por hacernos saber de la visión que un hombre culto tenía del México que hoy lo ha visto morir.
Es posible que usted no haya compartido algunos de sus artículos, si está casado con al idea de que quien opine diferente a lo que tiene como verdades absolutas, es su enemigo. Sin embargo era fino para disentir de la creencia de las mayorías, y sobre todo parejo cuando se trataba de tundir con su pluma a políticos enajenados con su aparente poder.
Pareciera que cada uno de los personajes que admiramos desde la universidad se mueren, se van, se hacen de lado y dejan la idea de que no hay remedio para la nostalgia, la terrible idea de que la muerte es la solución para todo.
Dehesa fue un personaje único, igual que Monsiváis, porque conformaron el universo de los que miraron la posibilidad de un cambio en el país, y luego mejor se callaron la boca porque todo quedó en la incertidumbre.
No fue un literato de altos vuelos, pero sí la constancia cotidiana de buscarlo en las páginas del diario, porque era parte del batallón sin capitanes que esculca la vida para entenderla.
Por esa y muchas más razones, lo vamos a extrañar. Algunos, los más jóvenes, tal vez ni lo conozcan, y se pregunten, “¿pues quién fue, qué hacía?”.
La respuesta es simple: escribía y escribía bonito, se burlaba del mundo de los políticos y agarraba parejo, desde Calderón hasta López Obrador. No aceptaba verdades nadamás porque sí.
Y por eso, al menos para los que lo seguíamos en su columna del diario, con su muerte dijo de nuevo, “no les creo, no les creo nada”, a los que, como Calderón, en el día de su muerte, rindieron un informe, SU INFORME PARA SUS ESPECTADORES QUE QUISIERON CREERLE SUS COSAS.

Descanse en paz.

Mil gracias, hasta el próximo lunes.

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RETRATOS HABLADOS

En defensa del Pelele

Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa.
Valga la expresión, porque de pronto, y con motivo del cuarto informe presidencial, en el estado de Hidalgo la mayor parte de los conductores de noticiarios de radio o televisión (que conste, no todos), que hasta hace unos años rendían pleitesía y quemaban incienso al gran Tlaotani priísta, de pronto cambiaron su discurso y en tono sarcástico se refirieron al presidente Calderón como un personaje que no supo cumplir con su obligación de rendir cuentas públicamente ante los integrantes del Congreso de la Unión.
Si bien es cierto que se trata de un Jefe de la Nación que no lo es, porque llegó al cargo de manera poco clara; si bien es cierto que en sus cuatro años de administración ha puesto al país de cabeza, y su ineptitud es patética.
Si bien es cierto que la guerra absurda que desató contra el crimen organizado ha costado miles de vidas, de mexicanos, de seres humanos, aunque insisten en tasar de manera diferente a los que son malos, y por ende pierden su calidad de seres pensantes.
Si bien es cierto que la economía está en picada, y que los desempleados se multiplican de manera brutal.
Si bien es cierto que no ha sabido ser Presidente de la República, y por lo que se ve ya no sucederá eso.
Si bien es cierto que a todo lo anterior se puede agregar que pese a las entrevistas proyectadas en Televisa, TV Azteca, Canal 40, y Cadena Tres o Trece, con el mismo guión pero diferente conductor, su imagen está por los suelos y nadie le cree ni pizca de lo que dice.
Si bien es cierto que el país ya se le escapó de las manos, y con todo y el tinglado que montó con la captura de la dichosa “Barbi”, bajo los auspicios del gobierno estatunidense, al final de cuentas en todos quedó la duda del asunto.
Si bien es cierto finalmente, que la sensación es que el país camina rumbo al precipicio, y nada ni nadie podrá cambiar esa realidad, el asunto cierto, real y rotundo, es que quien ahora pretenda presentar al bien peinado gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, como la única salvación, no dice la verdad.
Ahorita cualquiera puede decirle lo que quiera al pobre de Calderón, burlarse, asumir poses de docto crítico, que nunca existieron en la era tricolor. Ahorita hasta los oficiosos al grado extremo le dicen de cosas, lo señalan con dedo flamígero.
Al pobre nadie lo defiende, porque es indefendible.
Pero parece importante observar, si los que hoy lo tratan como guiñapo humano, mañana no serán los primeros en asentir a todo lo que diga el Poder Ejecutivo, repetir como discurso único y constante el: “qué grande, qué maravilloso, ¿cómo le hace para ser tan guapo, tan trabajador?, ¿de qué privilegios gozamos para merecerlo señor de señores?”.
Porque además, ese trato, esa actitud servil hasta el paroxismo, hoy mismo la observamos, la vemos, la oímos, y sólo basta prender el aparato de radio o televisión, estar atentos a la entrevista con el mandatario en turno a nivel local, para entender que lo que se critica tanto hacia fuera, se comete también hacia adentro.
En fin, algo se tenía que decir en defensa del pobre Pelele.
Mil gracias, hasta mañana.
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RETRATOS HABLADOS

•    Donde pocos leen y el negocio
no es la venta de libros

Alguien me comentaba que uno de los pocos estados de la República donde no existen las Librerías Gandhi es Hidalgo, específicamente su capital, Pachuca, por la sencilla razón de que los ricos de siempre y dueños de la mayoría de franquicias comerciales que se han instalado, todas para ser exactos, son familias que por una u otra razón están peleadas con la cultura.
Además que las ganancias que ofrece un negocio de este tipo, son francamente raquíticas y el trabajo mucho, de tal modo siempre será más fácil optar por gasolineras, tiendas de ocasión, de ropa, de comida, de apuestas, de fraccionamientos, que de paso no le complican la vida a nadie porque no hacen pensar.
En nuestro estado, al igual que en el resto del país, es posible contar con los dedos de las manos los apellidos que han acumulado enormes fortunas, unas más ilegales que otras, y son poseedoras de cuanto giro comercial se le venga a la mente, y por favor le pido no entienda por esto la tiendita de la esquina, sino negocios de muy altos vuelos en que la simple franquicia cuesta varios cientos de miles de dólares.
Y como se trata de leer para empezar a nadie le interesa, mucho menos a los negociantes de todo, pues nadie le entra, y por ello tampoco existe una sola librería-cafetería, y la que un tiempo funcionó como tal, hoy es una expendedora de libros para escuelas particulares que lo que menos hacen es fomentar precisamente la lectura.
Para colmo nos topamos con una Feria Universitaria del Libro en su edición 23, que de plano se ha convertido en un espacio-cómico-esotérico-restaurantero de ocasión, donde sin embargo es posible surtirse de ejemplares usados a precios únicos.
La falta de recursos económicos y lo que usted mande, ha llevado a la necesidad de pensar en una reestructuración a fondo del evento, y sin que se pretenda buscar un nivel similar a la del Palacio de Minería o la de Guadalajara, parece importante rescatar la idea original que implicaba la presencia real de Editoriales, no puestos donde venden ejemplares de segunda mano de tal o cual casa editora.
Sin embargo, al igual que en el mundo de los negociantes de la entidad, en lo que parece un absurdo, al interior de la UAEH priva también un espíritu de conveniencia, de tal modo que si no representa ganancia económica o política, simplemente se mantendrá en las terribles condiciones como las de la actual edición número 23.
Tendrán que pasar todavía un buen tiempo para ver la llegada de franquicias como Gandhi entre otras, que además de negocio, tienen un valor agregado que es el de apoyar la lectura de libros, en una entidad donde esa actividad todavía es considerada un lujo, y si no, sería prudente preguntar a los políticos los libros que han leído en su vida, para descubrir que no pocos, recurrirán a los textos de motivación personal como reflejo de su gran bagaje cultural.
Mil gracias, hasta mañana.
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RETRATOS HABLADOS

•    Fayad seguirá en el PRI

•    Paula Hernández será candidata

Omar Fayad Meneses seguirá al frente del PRI en Hidalgo, en tanto que la diputada federal, Paula Hernández Olmos, será postulado por ese mismo instituto político como candidata a la presidencia municipal de Pachuca, contienda que ganará por amplio margen el próximo año, para convertirse en la primera mujer electa para ese cargo, que no de rebote como la actual Geraldina García Gordillo.
Las razones que llevarán a que los tricolores tomen las decisiones anotadas, tienen que ver con asuntos prácticos, porque en tiempos en que tarea fundamental en la política es ganar, nada más acorde a este tendencia que arropar a personajes que garantizan esa posibilidad.
Vamos por partes:
Fayad Meneses, con todo y que un selecto grupo de personajes, por cierto perdidosos en la capital del estado, lo ven con malos ojos, y lo tachan de ser poco serio en su estilo de hacer política, es uno de los políticos más completos dentro del priísmo hidalguense y, sobre todo, con la cualidad de no callarse la boca o agachar la cabeza cuando la oposición le tunde de lo lindo al PRI o a sus abanderados.
Contrario a las “sesudas recomendaciones” en los pasados comicios que insistieron hasta la saciedad en declarar la inexistencia de Xóchitl Gálvez como “revolucionaria estrategia” para “hacerla polvo”, de tal modo que quien daba golpe tras golpe al aspirante tricolor era para ellos un fantasma, Fayad Meneses respondió y decidió descartar consejerías tan absurdas.
Eso no lo cayó bien a los estrategas de café, quienes decidieron que era tiempo que dejara el Revolucionario Institucional, pero sucedió que no, que tampoco les dijo, “pues bueno, ustedes deciden”, y optó por anunciar con todas sus palabras que buscaría seguir en ese cargo.
Y dicho y hecho, hoy empieza a ser visto como un político que no es dado a esconderse, o rumiar su descontento, lo que le valdrá mantenerse en la presidencia del tricolor de Hidalgo.
Por su parte, Paula Hernández ha logrado demostrar que ni es un invento, ni una improvisada, porque vale la pena destacar que Cuauhtémoc Ochoa no ha logrado llenar el espacio que dejó en Obras Públicas, y ahora, su trabajo como legisladora, está ahí, para quien lo quiera ver.
Será pues candidata a la alcaldía de Pachuca, aún cuando otros personajes buscan a toda costa ponerle piedras en el camino. Mujer de una profunda capacidad de análisis, lo que da como resultado planes claros y ejecutables, y toda la obra de la ciudad capital así lo demuestra, también goza de una gran aceptación entre el potencial votante, lo que le garantizaría una victoria holgada el próximo año.
Así las cosas.
Mil gracias, hasta mañana.
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